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¿Hasta qué punto es constitucional que el RTVE no dé la misma cobertura especial al World Pride Madrid que a las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2011? ¿Puede el presidente de un medio público estatal responder que él es "católico, apostólico y romano" cuando se le pregunta por qué no se cubre un evento que reivindica los derechos LGTBI? La no cobertura del Orgullo Mundial de la programación de TVE, mientras TeleMadrid es medio oficial, no hace sino ahondar la mala imagen reciente del ente público, que hace apenas una semana cambió la Ley que regula la elección de la dirección de la cadena.

Consultado por INFAMIA, el profesor Miguel Álvarez-Peralta, de la Universidad de Castilla-La Mancha, experto en medios de comunicación públicos, plantea con prudencia que "la Constitución obliga a los medios públicos a la atención a la cohesión social y la representación de minorías", aunque aclara que "igual un evento que congrega en Madrid a entre 2 y 3 millones de personas no se debería ni considerar minoría". También las directivas europeas al respecto "insisten en el rol vertebrador social de los medios públicos. Y es evidente que se debe dar visibilidad y normalidad a colectivos que sufren marginación de cualquier tipo".

La ausencia de un despliegue especial para el World Pride ha sido casi más polémica por las justificaciones que por el hecho en sí. Además de las declaraciones en sede parlamentaria del aún presidente, José Antonio Sánchez, se ha argumento "falta de rentabilidad" o que "no encaja" en la programación ya prevista de una cadena que este año se plantea resucitar el Grand Prix del Verano. La comparación con la cobertura dada a la JMJ del papa Benedicto XVI en 2011 o las misas televisadas de los domingos dejan en el aire la siempre discutida laicidad del Estado.

RTVE no ha puesto ningún motivo ideológico sobre la mesa, aunque se deduzcan del exabrupto de su máximo responsable. La cadena argumenta que sí cubrirá en los telediarios o programas concretos el evento, aunque no emitirá en directo ningún acto. Ni siquiera el desfile principal del 1 de julio, que sí será cubierto por TeleMadrid y La Sexta.  "Solo faltaba, porque evidentemente es noticioso", apunta el experto, que añade que "si ni siquiera apareciese en el telediario sería directamente infringir el Código Deontológico". 

Rentabilidad social

Álvarez-Peralta carga contra la idea de rentabilidad que se deriva de las justificaciones del ente: “los medios privados son un negocio, por eso los públicos deben ser un contrapeso" que debe "atender el derecho a la información y a la representación de los grupos sin capacidad de consumo o con menos capacidad de presión”. Antes que rentabilidad “se ha de definir el retorno social. Medir a cuánta gente han llegado y que impacto han tenido las campañas contra la homofobia o la violencia machista, por ejemplo. En RTVE ya hubo un intento que cortó la actual dirección”.

La celebración del World Pride con ‘apagón’ por parte de RTVE –aunque ‘especial’ en la web– coincide con la unanimidad parlamentaria para modificar la Ley que regula la elección de su dirección, además del último despido denunciado por el Consejo de Informativos, que apunta a amenazas contra la profesional cesada. Obviamente, no llega a tiempo para paliar el efecto de la omisión, pero sí para ofrecer la posibilidad de un cambio de cara a una programación más respetuosa con el conjunto de la sociedad.

Álvarez-Peralta cree que “no basta el cambio de Ley, se ha demostrado necesaria la presión pública. El PP no se ha atrevido a votar en contra del cambio de Ley porque existía esa presión”. También advierte que aun cuando haya nueva dirección “se va a encontrar con problemas, como la célebre redacción paralela, o las capas de directivos que cobran sin hacer nada y suponen un freno para los cambios en el ente”.

El experto también especula con que “la audiencia ha abandonado RTVE, por eso es posible que la atención que ha recibido el cambio de Ley o la polémica por lo sesgado de las informaciones políticas provoque un efecto rebote, y la persona que entre a continuación se perciba como más positiva a poco que cambien las cosas”. Lo ideal sería “medios públicos parecidos a la BBC, a la que a nadie le extraña que sea crítica con el gobierno británico”.

La "nueva" TeleMadrid

La gran beneficiada en imagen, por contraste, es TeleMadrid, que ha ocupado el espacio dejado por RTVE convirtiéndose en medio oficial del World Pride y apareciendo como un medio más progresista e inclusivo que su homólogo nacional. Se confirma así la tendencia a que 'la tele de Cifuentes' es mucho menos sesgada que “la tele de Aguirre”, en la línea de la venta de imagen de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid como la cara más amable del PP.

Aquí Álvarez-Peralta cree que la clave en que “lo que aprobó RTVE funciona para Madrid desde hace meses", por lo que no cree correcto hablar de ‘la tele de Cifuentes’. "El cambio de criterios en la elección de la dirección obliga a poner a profesionales al frente, y eso se nota", valora, y plantea que "quizás Cifuentes y su entorno han comprendido que el abuso del medio público como órgano de propaganda tiene un coste de imagen y hasta electoral”.

Los otros orgullos

Lo cierto es que pocos medios se están sustrayendo a la celebración del evento mundial en Madrid, aunque los enfoques varían desde los que se centran en el ruido y lo tratan como una suerte de noticia local de Madrid hasta que aprovechan para hacer pedagogía. Los orgullos más críticos o políticos quedan relegados a un segundo plano, pero también se han cubierto, como en estas informaciones de eldiario.es, ctxt.es o estoybailando.com y sus #OrgulloLeaks.

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