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La madre de Gabriel Cruz pedía prudencia y todos los medios españoles, sean escritos, radio o televisión, reproducían sus palabras alabando su entereza. Por supuesto, a casi ninguno se le ocurrió hacerle caso, y la recopilación de patadas al código ético en busca de la audiencia, el click o el discurso autoritario y conservador nos habla de un periodismo español que ya no está enfermo, sino camino del tanatorio. No están todos los que son, ni de los buenos ni de los malos, pero son todos los que están:

1) Suceso sin contexto.

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Durante el registro de la vivienda de la detenida, en la localidad almeriense de Vícar, un grupo de vecinos acudió para increpar e intentar agredir a la misma, extremo que solo impidió la actuación de la Guardia Civil. Al mismo tiempo, una campaña de change.org que pasaba de grupo de whatsapp en grupo de whatsapp acababa ascendida a la categoría de noticia por –cuando no– El Español.

Una campaña –ridícula desde un punto de vista legal– en la que se pide que si Ana Julia Quezada es condenada –bueno, ‘si’ no, ‘cuando’, da por descontada su condena– el encarcelamiento se produzca en República Dominicana para que “nuestros impuestos” no le paguen la manutención. La noticia se limita a reproducir el texto de la petición, ni siquiera contacta con el creador de la misma, aunque lo cita por su nombre. De analizar la xenofobia o la estupidez implícitas en dicha campaña, ni el intento.

Los titulares han ido desde la asepsia con la que El Confidencial o eldiario.es podían describir el hallazgo del cuerpo o las causas de la muerte hasta los fuegos artificiales habituales de ABC. El Español, a su vez, se cubría de gloria con la pieza por todos conocida acerca de la agonía que supone una muerte por estrangulamiento, desaparecida de su portada tras convertirse en trending topic.

Si en una tertulia mañanera el director de eldiario.es se atrevía a señalar que la virulencia de los ataques a la presunta asesina se agravaban por su condición de mujer extranjera y racializada, al que le llovían los insultos en redes era a él. El análisis de la deriva racista y autoritaria que implica el discurso de la mayoría de medios parece quedar reducido heroicamente a dicha cabecera o la columna de Antonio Maestre en La Marea.

2) Uso político.

El editorial de La Razón de ayer lunes 12 de marzo se titulaba, nada menos, “Siempre será en caliente”, defendiendo el mantenimiento de la Prisión Permanente Revisable (PPR) en plena polémica por la intención –hasta el momento– de los partidos de la oposición de revocarla.

VIDA SANA

Solo eldiario.es, de entre las cabeceras más leídas, abría su portada a tumba abierta con la PPR. El resto la incluían de pasada, desde el enésimo volantazo de Ciudadanos en su carrera por el PP por ser el más populista de los partidos conservadores hasta consultas sin venir muy a cuento al padre de Diana Quer. Cuya familia, por cierto, ya fue sometida a un escrutinio morboso e inmisericorde del mismo modo que ahora lo es la de Gabriel Cruz.

Entre los cientos de mensajes reaccionarios publicados aprovechando la identidad de la detenida destaca el que recoge El Independiente. El digital ya se cubre de gloria con una columna lírica –excesos poéticos sobre ‘ángeles’ y ‘pescaditos’ en los que han caído casi todos los diarios–, pero el presunto debate sobre “vigilar” a las nuevas parejas de padres separados –específicamente padres, es decir, vigilar a las madrastras– es de los más pintorescamente misóginos colocados sobre la mesa.

Y luego OkDiario, porque siempre se puede ser peor: ‘La detenida por el asesinato de Gabriel es una activista de izquierdas que apoyó los disturbios de Gamonal’. Podríamos mencionar enfoques como los de Federico Jiménez Losantos en su columna en El Mundo o de los titulares de Mediterráneo Digital, pero estamos intentando hablar de periodismo.

3) Las fuentes

Las descripciones de la vida de Ana Julia Quezada y su relación con el menor o la familia del padre se repiten de medio en medio casi con las mismas palabras, seguramente por depender en muchos casos de fuentes similares. Luego ya cada cabecera ha decidido por su cuenta destacar, o no, la muerte de una hija de la detenida cuando esta vivía en Burgos.

Mención aparte merecería Manuel Vilaseró, delegado El Periódico en Madrid y cronista recurrente del ‘caso Gabriel’, tertuliano y colaborador de varios programas de televisión y radio al respecto. Vilaseró se ha presentado estos días como amigo de la familia de Gabriel Cruz y conocedor de la zona. Según publicó el medio que lo emplea y rebotaron otros como la SER, la detenida se encontraba hablando por teléfono con él hasta segundos antes de ser abordada por la Guardia Civil.

En una de sus primeras apariciones en este caso, el pasado domingo 4 de marzo, participó en el debate del programa de ‘Expediente Marlasca’, conducido por Manuel Marlasca, el redactor del diario de grupo Zeta admitía al comienzo del programa que su relación con la familia era tangencial y se limitaba a que sus hijos jugaban con el desaparecido. Una semana después, en el especial del mismo programa titulado “¿Quién es Ana Julia Quezada?”, Vilaseró conectó desde las Hortichuelas y habló de la familia en primera persona del plural.

Los datos que aporta el periodista de El Periódico se repiten de colaboración en colaboración. En ocasiones se han rellenado minutos de programa con la reportera recorriendo los 100 metros de sendero en los que desapareció el niño o declaraciones repetidas de los padres. En el grupo de whatsapp que los corresponsales crearon para comunicarse con la familia del niño, las peticiones de “una declaración para ayudar en su búsqueda” aumentaban siempre al filo de la hora de comienzo de los informativos.

La utilidad social que pueda tener la concienciación y ayuda en la búsqueda se pierde una vez confirmada la muerte, cuando esos mismos reporteros pasan a competir por desvelar cada detalle posible del asesinato. 

El Español da puto asco

4) La carrera por el dato morboso.

Una obsesión por rellenar llevada hasta el extremo cuando 20 Minutos tituló acerca de la “frialdad” con la que la detenida respondía a preguntas de RTVE días antes. No hay información nueva, solo un presunto análisis de la actuación de Queazada a raíz de los hechos del domingo. Porque la cuestión es rellenar, huecos, escaleta, minutos de misión.

El mencionado Manuel Marlasca, a su vez, ejercía como tertuliano y colaborador de programas de su misma cadena, La Sexta, como Al Rojo Vivo, u Onda Cero, en la que durante estos días ha desvelado algunos datos de investigación, o reformulado otros que en el programa que el conduce presentaban sus tertulianos. Entre otros, especialistas en desapariciones como Cruz Morcillo de ABC o conocedores de la zona como Juan Cano de Diario Sur.

‘Expediente Marlasca’ se presenta en su web en La Sexta con el siguiente texto: “¿Cómo son los criminales que sacuden a nuestra sociedad? ¿Cómo actúan? Nos metemos dentro de las mentes de asesinos, sin dejar de lado el dolor que provocan en sus víctimas…”.

En varios casos se han firmado informaciones por parte de periodistas que ni siquiera se encontraban sobre el terreno. Medios nacionales como El País o EFE han emitido notas desde Madrid sin contrastar sobre el terreno, en algún caso debiendo corregirlas horas o minutos después. El Mundo tuvo que rectificar una falsa detención del padre, y parecía empeñado en el día de ayer en asociarlo como posible cómplice de la detenida. Las portadas del martes 13, día en que se publica este análisis, ya anuncian futuras correcciones o redactores con superpoderes telepáticos, con El Correo y El Mundo adelantando detalles de la investigación y La Razón, bueno, siendo La Razón.

dff

Claro, la Guardia Civil no puede al mismo tiempo creer que Quezada actuó sola y que tiene un cómplice. Las prisas y la maldad han tenido trabajando a pleno rendimiento a los cazadores de bulos, en algunos casos hasta rozar la estupidez absoluta. Mención especial, positiva, a la asepsia de El País y El Confidencial, dentro de no haber querido perderse ni un tópico, incluido el seguimiento al minuto de la no-confesión de la detenida.

Una asepsia que en ningún medio han buscado los columnistas estrella, literatos en potencia compitiendo en poesía y chupar cámara, buscando las profundas razones espirituales o sociológicas tras la muerte del niño de Níjar. Razones que, al parecer, una crónica en profundidad de sus compañeros que conocen el terreno, mucho peor pagados y a los que se cambian los titulares sin permiso nunca podrán alcanzar.

Pero esa es otra historia para otra ocasión.

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