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¿Es el periodismo deportivo más machista que otros? “Sí, por ser un ámbito en el que la sobrerrepresentación masculina roza la exclusión de las mujeres. También porque parece dar por hecho que solo los hombres están interesados por la prensa deportiva. Nada más lejos de la realidad. Lo que no nos interesa nada es el tipo de prensa deportiva que se nos ofrece, por eso no la consumimos”.                      

Dada su relevancia social; ¿tendría más capacidad transformadora en este sentido? “No sé si más, dependería de en comparación con qué, pero sí mucha. Sobre todo, teniendo en cuenta que quien lee hoy mayoritariamente prensa deportiva es un nicho de mercado masculinizado y machista. Algo que afirmo sin miedo a equivocarme porque las quejas no suelen llegar desde quienes consumen los medios deportivos de forma cotidiana, ni por hombres periodistas de prensa deportiva, sino por colectivos previamente sensibilizados”.

María S. Martín es consultora, formadora e investigadora especialista en género. Sus análisis de medios sin misericordia se pueden seguir en su cuenta de twitter.

Hoy hemos decidido empezar suave, como ven.

“Hasta ahora hay tres factores comunes en la mayoría de los medios deportivos: ausencia de mujeres en las redacciones, poco foco informativo en las deportistas y utilización de la mujer como objeto. Pero no diría que son exclusivas de la prensa deportiva, por lo que tampoco puedo asegurar que sea 'la más machista'. Sí es cierto que tanto emisores como lectores han sido hombres, y que la visión femenina del deporte ha sido prácticamente nula”.

Mamen Hidalgo es periodista freelance, que ha tratado en diversos medios, tanto especializados como generalistas, información deportiva con enfoque de género.

Rubén, lo hiciste bien

El pasado sábado, Rubén Castro jugó su último partido con el Betis. Se retira la leyenda. El héroe. El último pistolero. El killer del área. El guerrero de las 13 barras. El hombre que mató a Liberty Valance. El último rey de Heliópolis. Se marcha con la silueta recortándose hacia el atardecer y la prensa deportiva lo despide con elogios, glosas de sus cifras de récord o las ya tan habituales que ni escandalizan no-noticias recopilando las reacciones en redes sociales de otros futbolistas.

Pero, aquí falta algo, ¿no?

Quizás titulares como este de La Razón:

Rubén

El caso de -presunto- maltrato de Castro a su ex pareja ha sido el más mediático por múltiples y variadas razones, como la estupidez supina con la que el club manejó el asunto –aunque vamos mejorando, a hostias también se aprende–. Cabe recordar aquí que, en julio de 2017, el jugador fue absuelto de todos los casos en primera instancia. También que Fiscalía recurrió. Y también que el jugador se marchó seis meses de 2017 a jugar a China sin razones deportivas aparentes, para regresar en 2018 mientras se resolvía si la Audiencia de Sevilla revisaba su caso o no.

Antonio Cejas es redactor de MARCA en Sevilla y anteriormente en Deportes de El Mundo Andalucía. Es el único de los consultados para este reportaje que cubrió el caso de Rubén Castro en su momento.

Sobre el traslado a China admite que “se redujo a una cuestión deportiva” pero “la situación para el periodista en casos como éste no es fácil. Si el implicado no te dice cuando comparece ante los medios que se va a China por otro motivo que no sea el deportivo, tú no puedes escribir o hablar de que se ha ido por el tema judicial. No se puede publicar nada en esa línea si no tienes confirmación al respecto”.

Sobre el caso Castro, Mamen Hidalgo nos recuerda que cuando el célebre cántico machista de –una parte de– la afición del Betis gritó el vergonzoso "no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien" “se frivolizó con el tema”. Para los medios “el único objetivo de ese momento es viralizarlo a través de sus redes sociales y de sus visitas a la página con algún gancho tipo "vea el vídeo". Y hasta ahí llega muchas veces su papel”.

Presunción de inocencia o criminalización de la víctima

Inmortalidad

No es solo Rubén Castro. Como casos reciente de una ‘estrella’ de Primera está el del central francés del Atlético de Madrid, Lucas Hernández. También la denuncia en L’Equipe de la ex novia de un jugador de la Ligue 1 relatando, sin desvelar nunca la identidad de su victimario, un calvario de malos tratos. Finalmente, ex jugadores internacionales absolutos, como De Pedro o Juanele han sido condenados por hecho similares, aunque el segundo caso se complique por momentos.

Precioso todo.

Esto, como habrán notado, quedándonos en el fútbol, que copa tres cuartas partes de lo que llamamos información deportiva. Pero esa es otra historia para otra ocasión.

Cejas percibe “cierta ligereza a la hora de informar sobre estos asuntos. Sobre todo también porque al tratarse de personajes públicos, entran en juego la prensa del corazón y la prensa más generalista, siempre con un toque sensacionalista. El morbo sale a relucir antes que lo puramente informativo, y eso evita que se haga un análisis riguroso de lo que se está hablando”.

El redactor sevillano admite que “en muchos medios puede influir la relación” con deportistas o clubs. O “más que en muchos medios, en muchos periodistas a nivel particular. Por nuestro trato diario con los clubes y con los jugadores, es más fácil entablar una relación cercana tanto con uno unos como con otros, con lo que luego a la hora de informar se nota”.

Desde fuera del periodismo, María Martín cree que se tiende a “confundir la presunción de inocencia con poner en duda de forma sistemática la palabra de la víctima, haciendo planear la sombra de las denuncias falsas”. Hidalgo le da la razón: “Lo que hemos visto por parte de muchos periodistas no es presunción de inocencia, sino directamente la crítica y el cuestionamiento continuo a la denunciante”. E incluso “se justificaba o de alguna forma se insinuaba que no pasaba nada porque las estrellas del fútbol son intocables”.

Un nazi en Vallekas

Zozulya

Los béticos no ganamos para disgustos: además de Castro, en tiempos recientes han acumulado denuncias por maltrato de sus parejas Kadir y Van de Vaart. Pero es que el remate nos lo dio un tronco actualmente militante del Albacete, Roman Zozulya, al que el Rayo Vallecano rechazó por… bueno, por neonazi.

Álex Castellón es redactor de Unión Rayo, medio independiente de información sobre, bueno, ya pueden imaginar ustedes qué club.

Recuerda, respecto al caso Zozulya, “días muy intensos informativamente hablando”. No obstante, cree que gran parte de lo publicado fue “ruido pseudo-periodístico” que buscaba “criminalizar a la afición del Rayo”. “Hace tiempo que algunas instituciones quieren perseguir a la afición del Rayo Vallecano por su ideología, y el 'caso Zozulya' fue la excusa perfecta para ello”, apunta.

El Rayo no es cualquier club, sean quienes sean sus dirigentes en cada momento. Es nuestro Sankt Pauli. En su segunda equipación la franja se convertía en una bandera LGBTI antes de que estuviese de moda el pinkwashing. El equipo es el símbolo de un barrio capaz de conservar su conciencia de clase frente a sus hermanos mayores de otras zonas de la ciudad.

¿Qué hubiera pasado si Zozulya hubiese llegado al Rayo acusado de violencia machista? “Eso es complicado de responder”. En el momento del fichaje de Zozulya la tensión entre afición y directiva era muy grande. “Probablemente si mañana se produjese un fichaje de un jugador acusado de violencia machista sucedería lo mismo, pero si la calma reinase en Vallecas, a lo mejor se disiparía". Aunque, aclara “los valores que tiene la afición del Rayo Vallecano siempre van a condenar hechos tan graves como la violencia machista”.

Por cierto, que se ha especulado con que Rubén Castro regresé a Vallecas, donde ya jugó hace años. Dejamos enlace al hilo de Unión Rayo en twitter al respecto.

¿Periodismo deportivo con enfoque de género?

Novio Marín

Martín nos propone hasta 14 puntos, aunque lo principal sea “formar en género y medios a todo el personal”, algo que cree que depende “de la voluntad desde la propiedad y dirección de dichos medios” y muchas veces “no la hay: muchas comunidades lo subvencionan, ofrecen formación gratuita”. Gran parte de sus recomendaciones las escuchamos cada vez que hay unos Juegos Olímpicos y llega la orgía de titulares vergonzosos: dar voz a mujeres –deportistas, exdeportistas, entrenadoras, árbitras, aficionadas–, tratar de forma idéntica la información tanto si el protagonista es hombre como mujer –sin caer en el clásico comparativo tipo “la Ronaldo alemana”–, usar imágenes que no las sexualicen, ni infantilizarlas, huir de detalles innecesarios de la vida privada…

Cejas e Hidalgo coinciden en notar, a nivel profesional, un cambio en el tratamiento del deporte femenino de un tiempo a esta parte, aunque los dos señalan al verdadero motor de cualquier cambio: la publicidad. Hidalgo apunta a que “los principales patrocinadores han aprovechado el programa Universo Mujer, con deducciones en la publicidad, y cada vez tienen más presión social”. Cejas nota que “muchas empresas están metiendo publicidad para que se realce el deporte femenino”, pero lamenta que “en el lenguaje que se emplea a la hora de hablar de determinados deportes sigue predominando la visión masculina”.

Antes de acabar le preguntamos a Mamen Hidalgo si es posible un periodismo deportivo con enfoque de género. “No solo es posible, también es necesario. Las deportistas tienen mucho potencial informativo, y solo hay que tener sensibilidad para contar sus historias y sus éxitos de la misma forma que con los hombres. No es tan difícil, pero requiere voluntad”.

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