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El 28 de octubre de 2016, Mouhcine Fikri, un vendedor ambulante de Alhucemas, en El Rif, murió intentando rescatar las cajas de pescado que la policía había lanzado a la trituradora de un camión de la basura. El Rif salió a las calles con manifestaciones multitudinarias reclamando la mejora de las condiciones de vida de la zona, que fueron apoyadas en todo Marruecos y que se prolongan hasta el día de hoy, con casi 200 activistas detenidos o denunciados por el gobierno del reino alauí.

En España la cobertura por parte de los medios ha sido esporádica, en su mayoría vía agencias o desde Rabat, muy lejos de la región del conflicto. La mayor atención a los hechos comenzó a partir de mayo de este año, con los primeros enfrentamientos violentos entre policía y manifestantes y la detención del portavoz rifeño, Nasser Zafzafi. El contraste con la cobertura dada a Venezuela es evidente.

YmouledYoussef Ouled es periodista, nacido en El Rif pero criado en Madrid. Ha cubierto los sucesos de su región natal para varios medios españoles y también hace un seguimiento constante del tema desde su cuenta de Twitter y su blog personal. Colabora con el portal esracismo.com y SOSRacismo Madrid. Para esta entrevista se reunió con nosotros en una cafetería madrileña la primera semana de julio.

El inicio de las protestas coincide con un viaje ya planificado a la zona. “Soy de un pueblo de cerca de Alhucemas. Así que al bajar me ofrecí a una serie de medios, y obtuve dos tipos de respuestas: o que me publicaban y firmaban pero no me pagaban… o que no me compraban el reportaje pero sí me querían entrevistar sobre el tema. Es decir, que obtenían la misma información pero gratis”.

Cuando le hacemos notar que es, en parte, lo que pasa en esta entrevista, aclara que “se trataba de medios grandes, con presupuesto. Eso me dolió porque me anulaba como periodista: soy otro profesional, no una fuente”. 

Acerca de la información de los medios españoles sobre las protestas, cree que la marca una mezcla de “impacto y precariedad”. Para Ouled “en ocho meses de protestas, solo en el último mes y una semana se ha cubierto la información sobre el Rif de manera más o menos continuada. Es decir: no ha interesado hasta que no hubo violencia. Y la comparación con Venezuela, siendo casos similares, es evidente”.

En este aspecto, opina que "Marruecos es la puerta de entrada de la inmigración a Europa y lo sabe". Y nos recuerda cuando en 2014 la Guardia Civil detuvo en el Estrecho el yate del rey Mohamed VI. "El gobierno español tuvo que disculparse, después de que durante varios días más de 300 inmigrantes subsaharianos tuviesen paso franco hacia la valla de Melilla por el lado marroquí".

Marruecos contra la prensa

La mayoría de los corresponsales de medios españoles, e internacionales en general, han cubierto las protestas, pero sin moverse hasta la zona. Por estar situados en Rabat o por recibir presiones del Gobierno, como denunciaba el Sindicato Nacional de Periodistas de Marruecos (SNPM). Según esta organización, el Gobierno marroquí ha intentando imponer su versión de los hechos e incluso ha “invitado” a algunos medios a no acudir al Rif. También la FAPE o Reporteros Sin Fronteras denunciaron la falta de seguridad para el ejercicio de la profesión periodística.

Peor es la situación para los reporteros locales. “Los periodistas veteranos en Marruecos señalan que nunca ha existido la libertad de prensa en Marruecos: la limitan tanto la censura como la autocensura”. No se puede hablar “de corrupción, de la miseria de El Rif, de secuestros y torturas o de la inmigración clandestina”.

Diversos periodistas de medios locales han sido detenidos los últimos meses, como el director del digital Rif24, Mohamed El Asrihi, o el fotógrafo Jaouad Al Sabry. También Mohammed Hilali, director del portal informativo Rif Press, y su colaborador Abdelouahed Kammouni. Hilali había sido entrevistado por la entonces corresponsal de RTVE en Marruecos, Erika Reija, días antes de su detención, como ella misma indicó desde su cuenta personal de Twitter. RTVE no ha llegado a pronunciarse sobre el caso.

El 15M de El Rif

Para Ouled parte del éxito de las movilizaciones estos 8 meses se ha producido gracias a “los activistas de la información que no eran periodistas. En una zona muy rural, como es El Rif, el boca-oído y Facebook como red social han sido claves para que la gente fuese andando desde pueblo como Ajdr, Bni Amart o Imouzen, a 30 kilómetros o más de Alhucemas, para participar en las manifestaciones”.

Nasser Zafzafi, portavoz de las movilizaciones y único líder reconocido de las mismas hasta el pasado mayo, calculaba en diversas entrevistas que Alhucemas, ciudad de apenas 50.000 habitantes, había vivido entre noviembre y abril varias manifestaciones de más de 100.000 personas. Esas manifestaciones, nos explica Ouled, eran retransmitidas en directo por Facebook Life por lo que él llama los “activistas de la información”.

Algunos activistas que entrevistó en meses pasados, y que ahora han cerrado sus cuentas, explicaban que grabarse un vídeo en directo “era una forma de protegerse en medio de una manifestación”. Se calcula también que de alrededor de 4,5 millones rifeños, al menos 2 millones viven en el extranjero y se hacen eco de los hechos en diferentes redes.

Alhucemas siempre pone los cuerpos

El Rif fue bombardeado en el 58, en el 84 protagonizó las Marchas del Pan y en las protestas de 2011 vio como cinco personas morían quemadas vivas en la región. Se dice, nos comenta Ouled, que cuando Marruecos protesta “Alhucemas siempre pone los cuerpos”.

La cifra oficial de encausados o detenidos por acudir a las movilizaciones estaba a comienzos de julio en 184 personas, aunque algunas fuentes redondeaban hasta 200. Según Ouled “en la calle se habla de hasta 300, con secuestros y detenciones ilegales. La sensación es que en cada familia hay al menos un detenido”.

“El Rif es una región que se siente históricamente ignorada por el resto de Marruecos”, explica Ouled. En las asambleas “se reclama mejorar el material hospitalario de la zona o la mejora de la Educación”. El Rif no tiene universidades y es una de las regiones con más emigración, o dentro de Marruecos a Tánger o Tetuán, o a Europa. Otras reclamaciones son desmilitarizar la zona o combatir la corrupción.

Según Youssef “son reivindicaciones que el propio Gobierno de Marruecos reconoce como legítimas, pero que las detenciones dejan en segundo plano. Las protestas no pararán hasta que la gente vuelva a sus casas. Y es difícil que las cosas vuelvan a ser como eran antes”.

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