Diplomacia_Putinesca.jpg

¿Qué sabe usted de Rusia? Una pregunta que puede costar un título de Miss España pero que también podría poner en ridículo a más de un comentarista político. El presidente ruso, Vladimir Putin, aparece como el nuevo supervillano de la política internacional mientras los países de la UE tiemblan ante el hackeo que tumbe sus elecciones. ¿Volvemos a los fantasmas de la Guerra Fría o es que faltan corresponsales in situ que conozcan las sociedades del Este de Europa? ¿La guerra en Chechenia se terminó o simplemente dejamos de verla en el telediario?

El Observatorio Eurasia nació en 2004 como un proyecto de investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Se encuadra dentro del Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (COMPOLITICAS), en concreto en la especialidad “Historia de la propaganda y análisis de la comunicación política”. Además de estudiar dichos aspectos en los países de la antigua URSS, el Observatorio colabora con entidades en defensa de los Derechos Humanos y las culturas de paz en la zona.

El director del Observatorio, Miguel Vázquez Liñán, nos atiende por teléfono para hablar de la actualidad del antiguo espacio soviético que no llega hasta nuestro país, de la propaganda exterior rusa y del papel de Occidente en ella, tanto para protagonizarla como para intentar combatirla (si ello es posible).

¿Se usan muchos tópicos para cubrir la información sobre Rusia?

España es un país que no ha tenido grandes relaciones con Rusia o con el Este de Europa. No tiene una política específica para esa zona. Eso se refleja en el tipo de información: la cubren pocos medios, casi todos con corresponsal únicamente en Moscú. No es un problema sólo con Rusia, en general en España se produce y consume poca información internacional.

¿Es falta de interés o desconocimiento?

Es que la primera lleva a la segunda. Si te da igual lo que pase en un país, pues no sabrás mucho sobre él. Por eso muchos medios españoles tiran de las grandes agencias, que son pocas, siempre las mismas, y con un tipo de información muy estandarizada. En otros países de Europa se utilizan estas agencias, pero también sus medios elaboran noticias propias.

¿Qué información nos falta sobre Rusia?

No sabemos lo que pasa dentro de Rusia. Sólo conocemos su política exterior. Su relación con EEUU o las intervenciones en Siria o Ucrania. Normalmente los medios españoles no tienen ningún analista dentro. Hay algunos magníficos, como Pilar Bonet, de El País, que lleva allí desde la Perestroika, pero son muy pocos. Esto tiene que ver también con la crisis del periodismo, que ha erradicado a los corresponsales.

¿Qué está pasando que no nos llega?

Muchas cosas. Nos falta una descripción mínima de su sistema político. También se ha dejado de lado que el Cáucaso sigue siendo una región en guerra abierta, donde la Constitución rusa no rige. O, por ejemplo, cuando se produjo el conflicto por la secesión de Crimea de Ucrania hubo mucha gente bienintencionada que apoyó el referéndum en la región, pero ver a Putin como un defensor del derecho a la autodeterminación, a la luz de Chechenia, que sólo pidió más autonomía y empezaron los bombardeos, es exagerado como poco. Putin denuncia la doble vara de medir de Occidente, pero él aplica la misma y de manera mucho más extrema.

¿Por qué si en España se denuncia la situación del Periodismo en países como Turquía o Venezuela, no se hace lo mismo con Rusia?

Es que las asociaciones de la prensa u organizaciones de periodistas tienen los mismos vicios que las sociedades en las que viven. Nuestro interés está mediatizado. A veces también es noticia lo que estamos acostumbrados a que sea noticia, y Rusia la relacionamos con un tipo concreto de información. También trabajan con la información que les llega, y de Rusia llega muy poca porque hay cada vez hay menos periodistas.

Por ejemplo, ¿quedan periodistas en Chechenia?

Es genial que se tenga que hacer esa pregunta. No, cada vez menos. O los han matado, o se han marchado o se han callado. La mayoría de lo que queda ahora son gente que acude allí con ONGs u organizaciones internacionales y cumple una función de periodismo amateur. En Chechenia no se ha acabado la guerra, se ha acabado el Periodismo.

Bueno, recientemente las políticas homófobas chechenas sí han salido en los medios españoles.

Es diferente. A veces otros países, y Rusia es sólo uno más, aparecen por temas de agenda que sí interesan a los medios españoles. Temas sociales como la homofobia o los derechos de las mujeres. Es un “cómo está esto en el resto del Mundo”, pero tiene que ver con la recepción de ese tema dentro de España.

¿Y el tratamiento del miedo a la influencia rusa en elecciones como las de EEUU, Francia u Holanda?

Se mezclan muchos factores. Se ha vuelto a identificar a Rusia como el enemigo. Mitad por mérito de Putin, mitad porque EEUU o la UE ven mal que otro país quiera dictar las reglas del juego internacional. Pero creo que se exagera la capacidad de Rusia de influir en políticas internas de otros países. No por falta de ganas, ojo. Y la influencia en elecciones extranjeras ha existido siempre practicada por todos los países, sobre todo EEUU. Lo raro en este caso es que se hable de Rusia influyendo en las elecciones de EEUU en lugar de EEUU influyendo en las elecciones de Nicaragua, por ejemplo.

RTNoticias, ¿funciona bien como órgano de propaganda ruso? En nuestro país se ve como ridículo en ocasiones…

Tiene más efecto del que podría parecer. Quizás en España no, pero en América Latina sí. En RT, que se financia íntegramente con fondos del Estado ruso y admite que es un órgano de propaganda, no hay trampa ni cartón. No hablan sobre política interior rusa porque saben que fuera se vende mal. Pero sacan a la luz las contradicciones de Occidente, se vende como una alternativa a los grandes conglomerados de la comunicación de EEUU. Putin aparece como el tipo que mete el dedo en el ojo a las contradicciones de los yanquis. Como propaganda no es la más sofisticada, de hecho es una chapuza, es muy burda, pero funciona. La manera de combatirla es acabar con nuestras incoherencias. Cuantas menos contradicciones entre los valores que se defienden y los que luego se aplican haya en nuestros países, menos vulnerables seremos.

¿Se exagera también la amenaza que supone Rusia para las repúblicas bálticas, que la OTAN lleva reforzando militarmente los últimos años?

Es obvio que la tensión en la zona crece. Estonia, Letonia y Lituania sienten esa amenaza casi por tradición. La pregunta es si se está exagerando por ambas partes. Rusia siempre ha intentado tener influencia en las políticas internas del espacio de la antigua URSS, y esto ha empujado a las repúblicas bálticas a unirse a la UE y la OTAN por miedo. Por otra parte, los medios de comunicación rusos, a nivel interno, no paran de hablar de guerra. Los rusos, en sus casas, no paran de oír retórica bélica y a Occidente pintado como el enemigo. El Parlamento Europeo no ayuda si publica una resolución en la que pone a Rusia y al ISIS al mismo nivel de amenaza para la democracia, claro.

¿Esa retórica bélica no tendrá que ver con acallar la disidencia interna?

Claro, es una táctica de manual: crear un enemigo externo y acusar a cualquier tipo de oposición de estar vendida a él. Recientemente se aprobó la Ley de Agentes Extranjeros, que obliga a cualquier tipo de organización con un mínimo capital o actividad fuera de Rusia a identificarse en todas sus acciones como Agente Extranjero. Esta expresión sonaría mal en cualquier idioma, pero es que en la URSS era la que utilizaba Stalin para referirse a los ‘enemigos del pueblo’.

¿El protagonismo de Rusia va a continuar?

En primer lugar, parece que el liderazgo de Rusia va en aumento porque la política exterior de Putin se ha vuelto muy espectacular, pero a nivel interno, económicamente, el país no va nada bien. Por otra parte, el protagonismo de Rusia no puede no existir. Está condenada a un papel importante en las relaciones internacionales. Es el país más grande del mundo, con más recursos naturales… Si cuando se acabe el petróleo el problema será el agua, también tiene más agua que nadie. Con Rusia hay que negociar y hay que intentar encauzarla…

¿Cómo se hace eso? ¿Tenemos la posibilidad de ayudar a democratizar Rusia?

Hombre, podríamos empezar por dar ejemplo. En Occidente también tenemos muchas cosas que mejorar sobre nuestra política exterior. Pero, aparte, necesitamos bajar el tono de las relaciones internacionales, volverlas amistosas. Y apoyar las iniciativas de democratización, aunque no a golpe de Estado, sino con contacto entre las sociedades civiles. A mayor diálogo entre sociedades civiles, mayor conocimiento mutuo y menos desconfianza. Y de una sociedad civil más fuerte y formada salen iniciativas políticas mejores y más democráticas. La solución es conocerse más y mejor. Es más difícil odiar a alguien a quien conoces.

0
0
0
s2smodern