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Cuando el domingo 15 de octubre de 2017 los montes de Galicia comenzaron a arder y sus llamas se extendieron por todo el noroeste de la península, se abrió un paréntesis en el universo de la información en el que el derby transnacional Espein vs Catalonia pasó a segundo plano y el minuto a minuto lo dictaba la catástrofe que azotaba la Terriña.

Pero los paréntesis se abren para cerrarse más adelante: poco más de 48 horas pasaron para que Rajoy y Puigdemont volvieran a acaparar portadas. Entre tanto, Alberto Núñez Feijoó se había encargado de conseguir que el hashtag #TerrorismoIncendiario llegase a trending topic en la esfera informativa, a la vez que decoró varios periódicos (algunos del ámbito local, otros nacionales) con una página entera de declaración institucional a propósito de la catástrofe.

Coló… a medias.

No deja de ser llamativo el criterio de adjudicación de importes de la Xunta: 77.000 euros para publicidad institucional y 75.000 para subsidio por fallecimiento.

El 16 de octubre, miles de gallegos se congregaron en varias plazas de las principales ciudades de esta comunidad autónoma bajo el lema “Lume nunca mais” (fuego nunca más) y entre los reclamos que este cronista pudo oír in situ en la concentración que se llevó a cabo en Ferrol, el que se oyó más fuertemente fue el que pedía la dimisión de Feijoó.

Con el pasar de los días, el panorama informativo postergó las cenizas de Galicia a formatos más pequeños, más cortos y de menor interés. Galicia solo volvió a tener un breve coqueteo de trending topic cuando Inés Arrimadas hacía apología de su particular desafío secesionista pidiendo la independencia de los gallegos para solventar los problemas de obesidad infantil de España.

A todo esto, ¿qué estaba haciendo Feijoó mientras los rechonchos niños gallegos hacían un cameo en el medio del Procés?

No se sabe a ciencia exacta, pero es probable que haya estado haciendo topless en O Grove y se haya inspirado por los cálidos vientos propios de finales de octubre en el noroeste de la península para decidirse a volver a forrar los periódicos nacionales con publicidad institucional, esta vez, promoviendo la tierra de Castelao como destino turístico. Es justo decir que también asomó la cabeza para asegurar que todos los afectados por los incendios recibirán subsidios para subsanar las pérdidas lo antes posible.

Decapitando al Imperio Otomano

Casi dos semanas después de la catástrofe que el gobierno de la Xunta atribuyó al terrorismo incendiario, comenzaron a aparecer algunos sospechosos. El primero, Miguel Ángel Martínez, de 55 años, oriundo de Vigo y acusado de provocar un incendio por imprudencia en Os Blancos (Ourense) afectando una hectárea de monte arbolado en proximidades de un núcleo urbano y una granja. El incendio se habría originado a raíz de unas brasas que el detenido encendió para asar unos chorizos.

La otra detenida, hasta el momento, una vecina de 73 años de Mos (Pontevedra) que reconoció haber prendido unos rastrojos originando un foco que afectaría dos hectáreas.

Martínez se encuentra en cárcel sin fianza, mientras que la mujer arrestada fue puesta en libertad por “razones humanitarias”.

Mientras el gobierno de la Xunta se ha encargado de señalar con el dedo al fantasma del terrorismo incendiario, solo se han detenido en consecuencia a un torpe asador y a una viejita.

La gente anda diciendo…

...“en un clima como el Mediterraneo, el fuego es una parte fundamental de la dinámica de los ecosistemas”...

Lo cierto es que en tierra de meigas, los fantasmas abundan. Casi todo el mundo los ve, aunque, según qué campana se oiga, el espectro cobra diferente entidad.  Aunque cada vecino tiene su propia teoría sobre los incendios, en todas hay un denominador común: que en la comarca se sabe quién quema.

Se habla de “pirómanos”, “loquitos” y hasta desubnormales” y se explica su accionar por los despidos de brigadistas, por querer limpiar el monte, por intereses de papeleras, por producción maderera y hasta hay quienes arriesgan una teoría con condimentos folklóricos que apela al espíritu de San Xoán.

La ley de montes y la “eucaliptización” del ecosistema gallego se convirtieron, por esos días, en moneda de cambio corriente en las improvisadas tertulias en las que cada vecino se convierte fugazmente en experto en materia de incendios.

Sin embargo, tanto la teoría conspiranoica de Feijoó como el vox populi, deja de lado una verdad tan amarga como incómoda: “en un clima como el Mediterraneo, el fuego es una parte fundamental de la dinámica de los ecosistemas” asegura el biólogo ambiental Xabier Vázquez Pumariño.

Este lucense describe lo inflamable de la naturaleza del paisaje gallego, pero resalta que las políticas sociopolíticas y ambientales que se han llevado a cabo desde mediados de siglo hasta el presente sólo han potenciado la predisposición al fuego del suelo del noroeste peninsular. Entre estas, vale destacar la desaparición de la ganadería que procesaba la biomasa del monte como consecuencia de la emigración del campo a la ciudad y la reforestación de suelos de alta humedad (la denominada “eucaliptización”).

La muerte tenía un precio

..."sin querer entrar en un debate político, la Xunta sí podría haber gestionado mejor (los incendios) y desarrollado otra política preventiva"... 

El día viernes 20 de octubre, la Xunta publicó en el Diario Oficial de Galicia (DOG) las cuantías destinadas a paliar los daños causados por los incendios: 75.000 euros por fallecimiento y entre 60 y 103 euros por día de hospitalización… siempre que quede demostrada la intencionalidad de los incendios a través de las investigaciones que se están llevando a cabo. De momento, reiteramos, chorizos y viejas.

Al mismo tiempo, cabe destacar, como mencionábamos anteriormente, que el día lunes 16 la Xunta reaccionó a la catástrofe con una declaración institucional publicada en varios diarios de ámbito local y nacional.

Según los datos que se pueden consultar (hasta su desaparición en cuestión de días por norma de la propia administración) en la web de contratación de la Xunta, estas publicaciones habrían costado, al menos, 77.000 euros. De este importe, 2.180 euros fueron a maquetación y diseño, 45.255 se destinaron a periódicos nacionales (ABC, El País, La Razón y El Mundo) y 30.000 a diarios gallegos (La Voz de Galicia, Faro de Vigo, El Progreso, El Correo Gallego, La Región, Diario de Pontevedra, El Ideal Gallego, La Opinión de A Coruña). La elección de los diarios en los que salió publicada la declaración institucional se realizó a dedo.

No deja de ser llamativo el criterio de adjudicación de importes de la Xunta: 77.000 euros para publicidad institucional y 75.000 para subsidio por fallecimiento.

Algunos alcaldes gallegos se mostraron críticos ante la posición de la Xunta a la hora de establecer los importes para los afectados. Es el caso de Juan Antonio González, alcalde de Nigrán donde dos mujeres perdieron la vida durante los incendios. Este político del PSdeG tildó de “rácana” la adjudicación de fondos para las víctimas: “Son cuatro personas fallecidas en un país, no cientos”. Asimismo, cuestiona el accionar del ejecutivo gallego ante los incendios: “sin querer entrar en un debate político, la Xunta sí podría haberlos gestionado mejor y desarrollar también otra política preventiva”.

Pero las voces de alcaldes, vecinos y expertos gallegos quedan en segundo y hasta tercer plano porque los micrófonos de los medios de comunicación apuntan hacia el noreste amplificando el eco de las voces que se rasgan las vestiduras por la fractura de España, mientras le dan la espalda al otro extremo del norte peninsular.

Malo será.

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