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Mientras en España, el futbol y la corrupción no se mezclan desde que Ángel María Villar fue detenido, en América (más especialmente en el Sur) es complicado separar una cosa de otra: importantes dirigentes de FIFA, CONMEBOL y empresas de televisión están cada vez más manchados por una trama de sobornos en la que no queda nadie impoluto.

La pelota SÍ se mancha

Corría mayo de 2015 y el FBI destapaba lo que era un secreto a voces: el máximo organismo del fútbol, la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA), estaba lejos de ser una organización ejemplar, prístina y transparente o, dicho de otra manera, exhumaba mierda por los cuatro costados, al igual que varias confederaciones continentales.

Los más expuestos en ese entonces fueron los mandamases del fútbol americano: quedó al descubierto que los dirigentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) habían recibido sobornos para garantizar a determinadas empresas los derechos de retransmisión de varias ediciones de la Copa América.

Por supuesto, cayeron en desgracia también los empresarios detrás de estos pagos espurios, entre ellos Alejandro Burzaco, CEO de Torneos, una de las corporaciones implicadas en el caso. Recientemente, Burzaco ha estado declarando en Nueva York y ha entregado perlitas que parecen salidas de una comedia absurda y que compartimos con usted a continuación.

En un mundial muy, muy lejano

Don Julio (derecha) en el casamiento de un "amigo"... feliz.
donjulio
Empecemos por hablar de un señor muy importante: Julio Humberto Grondona, a.k.a. Don Julio, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) entre 1979 y 2014 (léase 9 mundiales) y vicepresidente de la FIFA entre 1988 y 2014. Aunque nunca llegó a ser el número 1 de esta última organización, el poder de Don Julio abarcaba tanto al fútbol de su país, como el del continente americano y el del resto del mundo también. Algo así como el Tywin Lannister del fútbol.

En sus declaraciones en Nueva York, Burzaco aseguró que Grondona recibió 15 millones de dólares para adjudicarle a las empresas Televisa (México), TV Globo (Brasil) y Torneos (Argentina) los derechos de televisación para Latinoamérica de los Mundiales 2026 y 2030.

Lo más curioso del asunto es que estos mundiales ni siquiera tienen sede: la FIFA, de momento, solo llegó hasta 2022, año en que la Copa del Mundo se llevará a cabo en la potencia futbolística de Catar, país que nunca clasificó a un mundial y cuyo palmarés ostenta logros tales como la obtención de la prestigiosa Copa de Naciones del Golfo en 1992, 2004 y 2014 y la Copa del Oeste de Asia en 2014.

Una curiosidad sobre la candidatura de Catar: contó con el apoyo de la Federación Española de Fútbol, en especial del F.C. Barcelona y su entrenador de ese entonces, Pep Guardiola. Pregunta del millón: ¿adivine qué empresa había cerrado por ese entonces (finales de 2010) un acuerdo para pasar a patrocinar al equipo culé en la siguiente temporada?

Josep Guardiola... feliz.
guardiolaqatar

Pero más allá de Catar 2022, la FIFA no tiene nada en claro… salvo el temita ese de darle la televisación de los Mundiales 2026 y 2030 a un par de empresas que abonaron lo correspondiente en una cuenta de un banco suizo a nombre de Don Julio que, casualidades del destino, no se los va a poder gastar: murió en 2014, pocos días después de que concluyera la Copa del Mundo de Brasil.

El rey ha muerto, viva el rey

Según las declaraciones de Burzaco, con Grondona muerto, había que reorganizar la trama y, parece ser, había prisa por concretar un nuevo escenario para mantener “los negocios”. Así que los presidentes de las diferentes asociaciones de fútbol sudamericanas se pusieron manos a la obra lo antes posible: arreglaron un nuevo reparto en el funeral de Grondona.

En el nuevo escenario, Eugenio Figueredo, por ese entonces presidente de la CONMEBOL y protegido por Grondona, fue removido y sustituido por el dirigente paraguayo Juan Ángel Napout quien no tardó en juntarse con empresarios de la televisión para rearmar el pago de sobornos.

Por amor a la camiseta

Tal vez recuerden a aquel muchachito célebre por meter unos cuantos goles en el Barça y por declaraciones del calibre de “yo no sabía nada, de eso se encargaba mi papá” durante un juicio en el que se lo acusaba de evasión fiscal por montos de millones de euros. Pues adivinen: el nombre de este buen señor también salió a la luz entre las declaraciones de Burzaco en el marco del Fifagate.

El empresario, ex CEO de Torneos, aseguró que le pagó a Messi 200 mil dólares para jugar amistosos son la selección argentina. Ese monto de dinero estaba por fuera del que habitualmente percibían los jugadores por los partidos amistosos.

Burzaco detalló, además, que Messi se encargaba de distribuir ese dinero entre sus compañeros de selección.

Bolas calientes

Mientras tanto, la pelota sigue rodando. El sorteo de los grupos del mundial Rusia 2018 es inminente y, con el escándalo más que fresco, la FIFA salió a garantizar la transparencia del sorteo, algo en que los más descreídos ya han dejado de tener fe: el propio Joseph Blatter (ex presidente de la FIFA) aseguró alguna vez que “por supuesto que las bolillas calientes existen” aunque matizó la declaración asegurando que nunca las había visto en el sorteo de los Mundiales.

Para los que no tengan muy presente la imagen de Blatter, a continuación les dejamos un video (Blatter es el señor que está detrás del escritorio y debajo de la lluvia de papelitos verdes).

Mientras tanto, en Argentina, los hinchas están más que nerviosos ante el primer sorteo de un mundial en la era post Grondona. Recordemos que en Brasil 2014 el grupo de Argentina lo completaron los pesos pesados de Bosnia, Irán y Nigeria (equipo que, por esas casualidades del destino, también compartió grupo con Argentina en los mundiales de 1994, 2002 y 2010).

En la redacción de INFAMIA, ya estamos listos, papel y bolígrafo en mano, para ir tomando nota de los grupos de Rusia 2018 con la esperanza de que en la tierra de Putin, Stalin y Yeltsin impere la concordia, la paz y la transparencia en un evento deportivo de tanto prestigio, honestidad y seriedad.

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