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Esta es otra columna sobre la Izquierda® y el Sentido de la Vida. Es otra reflexión sobre la clase obrera desde una atalaya. Es un texto mal construido. Es una carta de amor. Es una cosa que sobra. Es un mojón.

Empieza con un chiste de Slavoj Zizek, para echar al máximo de gente posible cuanto antes. Se llama 'Lenin en Varsovia'.

Durante la época de la Unión Soviética, una turista entra en el Museo de Moscú y se para ante un cuadro que le habían recomendado: Lenin en Varsovia. En el óleo aparece Nadezhda Krúpskaya, la esposa de Lenin, en la cama junto a un joven y fornido granjero del koljós. La turista, un poco confundida, se acerca a uno de los guardas del museo y le pregunta: “Pero, ¿y Lenin?”. El guarda responde: “Pues en Varsovia”.

Esta es otra columna sobre la Izquierdatm y los Seres Humanos.

El pasado 21 de enero Víctor Lenore firmaba en El Confidencial una polémica columna, La izquierda española vive en una burbuja (sus mejores pensadores ya no lo niegan), en la que señalaba… bueno, pues lo que dice el titular, que es bastante explícito. Ahí ardió Troya. Fue el llanto y el crujir de dientes. Más o menos como siempre.

Los análisis llegaban tras un mes de estadísticas estiradas arriba y abajo indicando que Ciudadanos había arrasado en zonas obreras de Barcelona tradicionalmente socialistas al haberse impuesto el eje identitario nacionalista –nacionalista de lo que sea, la misma mierda es– sobre el de clase. Lenore rendía tributo en su columna a Santiago Alba Rico, que lleva diciendo lo mismo hace años. Desde aquello de ‘¡Viva el mal, viva el capital!’, más o menos.

La columna de Lenore causó tanto revuelo que incluso Alberto Garzón se animó a responder, con algo parecido a autocrítica y en el mismo El Confidencial, donde otras firmas de Unidos Podemos, como Pablo Echenique, no han hecho ascos a firmar tribunas. Garzón y su hermano, Eduardo, publicaban estos meses sendos libros sobre el Destino de la Izquierda: Por qué soy comunista y Desmontando los mitos económicos de la derecha. Temblad, Alfred y Amaia.

A todo esto, los preparativos de la Huelga Feminista del 8M seguían a lo suyo. Les invito a buscar firmas femeninas en esta revista de prensa.

La veda la abrió un medio conservador pero con aspiraciones de ser leído por una amplia gama de lectores con cierto nivel –cultural y económico– como El Confidencial. Al resto de su terna le ha dado más o menos igual, con El Mundo y El País cumpliendo con los accionistas y ABC con sus banderizos, y el debate se ha dado en los medios de izquierdas, sobre todo en los de nueva creación. Que, en realidad, se pasan la vida así.

(¿El Español? Ya lo mencionábamos por aquí. El EspañolEl Español nos regaló una columna épica de Cristian Campos que no sabemos si era broma o el hombre se pegó un chute de películas de Zack Snyder antes de escribirla).

En este 2018, ctxt.es, que tiene el propósito explícito de ser un altavoz relevante en la construcción de las ideas de eso que llamamos la IZQUIERDA, impulsa el resurgir de editorial Lengua de Trapo con La superioridad moral de la izquierda, de Ignacio Sánchez-Cuenca. Entrevistado por Peio H Riaño en El Español, el ensayista explica que ese título es tanto una crítica a la izquierda de salón subida en atalaya como una afirmación sincera de su creencia en la superioridad de los valores morales de la izquierda sobre la derecha. Curiosamente a Jorge Lago, fundador de Podemos y hoy militante de base, e impulsor de la editorial, lo entrevistaba, una vez más, El Confidencial.

Entre medias Pedro Sánchez devolvía el poder a la militancia, o no, o no se sabe. Bueno, sus cosas. No sé por qué menciono al PSOE en un análisis sobre la Izquierda®, la verdad.

Lo mismo funciona para ctxt.es que para La Marea, pero a un nivel más de zapatillas de deportes gastadas de tanto pegarle al balón Mikasa que de chaleco de cuello vuelto y cata de vinos. Antonio Maestre, más agresivo y a pie de calle, y Daniel Bernabé, más metacultural e irónico, llevan meses analizando el naufragio discursivo de Las Izquierdas. Maestre ya fue objeto de burla tuitera por un artículo en el que hablaba de sus orígenes de barrio obrero, mientras Bernabé ha respondido a Lenore y a las respuestas a Lenore en elipsis, criticando la Operación: Triunfo. Pinchen en el enlace, que tiene hasta sentido.

Este mes de febrero acababa con la espectacular protesta de los jubilados a las puertas del Congreso y Podemos y el PSOE compitiendo por quién se sumaba más al carro, con el PP mirando por el retrovisor a Ciudadanos. En El Confidencial, de nuevo, el Siempre Polémicotm Juan Soto Ivars prefería glosar la épica pensionista que meterse en medio de la polémica y que ardiesen las redes. Bueno, yo qué sé. Ustedes nos entienden.                 

La polémica, aunque se seguirá arrastrando con réplicas y contrarréplicas ridículas –como esta, por ejemplo–, en realidad la cerró Íker Armentia en la edición vasca de eldiario.es con otra columna el 9 de febrero: Menos artículos sobre la izquierda y más cajas de resistencia, por favor. Armentia reclamaba en la misma menos mirarse el ombligo, menos análisis y menos entelequias. Más luchas concretas, que es lo que funciona. La verdad es que, después de su texto, esta revista de prensa con retranca sobra.

Todo sobra después de la columna de Armentia, menos los jubilados o el 8M. Y quizás otra columna, esta de Jorge Matías en La Voz de Asturias, titulada La Ruptura, que se puede resumir en esta frase: “La clase obrera lo que quiere es trabajo bien pagado”. Una de las pocas, Maestre aparte, en la que el propio autor se considera clase obrera y no Izquierdoso Universitario de Salón.

Todo sobra, pero claro, nosotros también queremos quedar de gurús. Aunque, ya lo adelanto, nuestra conclusión es la misma. Solo que con guarnición.

Pocos días después, de nuevo en eldiario.es pero edición Andalucía, publicaba una tribuna Begoña Gutiérrez, diputada andaluza de Podemos y, hasta el momento, coordinadora municipal de la formación violeta en Sevilla. Lamentaba la salida por la puerta de atrás que la coordinación del partido le ha dado a ella y otra buena parte de los cargos municipales que llevan ejerciendo desde la creación de la estructura del partido, allá por 2015. Parece mentira. Solo hace tres años.

(Sí, la primera mujer a la que citamos es una a la que su partido destituyó por la puerta de atrás. También es andaluza. Nada es casualidad. También hemos hecho trampa, si repasan los enlaces). 

Recordemos que Gutiérrez sufrió, en su día, una de esas polémicas ridículas que se crean de vez en cuando alrededor del partido de Pablo Iglesias, cuando a una pregunta en una entrevista humorística –una sección fija de la extinta edición sevillana de la también extinta edición andaluza de El Mundo– respondió de tal manera que se entendió que iba a convocar un referéndum para ver si se prohibía la Semana Santa. Se creó una controversia que rozaba lo subnormal que acabó afectando a la familia de la susodicha y la obligó a salir dando explicaciones sobre si sus hijos son cofrades o no.

Como Gutiérrez, cientos de cargos municipales de Podemos se han pasado años poniendo la cara para que se la partan, sufriendo el mismo acoso y derribo y mediático que Pablo Iglesias pero en muchos casos sin su colchón de seguridad, abandonando sus trabajos y pagando un precio familiar y personal. El pago que les ha dado la organización por ese sacrificio en la mayoría de ocasiones idealista ha sido una patada en el culo.

La izquierda, como todas las organizaciones humanas, la componen personas. Las personas tienen sentimientos. Las personas tienen ego. Las personas se ven afectadas si cambian de trabajo, si se ven expuestas a enormes presiones económicas, políticas y sociales. Las personas se ven afectadas si cambian de ciudad, de pareja, de círculo de amigos.

Las personas la cagan.

Y da igual de quién sea la culpa.

En serio.

Da igual.

Ni la Izquierdatm ni la Vida® son una competición de a ver quién tiene la razón.

Si de verdad su propósito es mejorar su vida y la de sus semejantes, las personas colaboran entre ellas, entienden que son todas humanas, perdonan a los demás y a sí mismas y avanzan.

Cerramos con una cosa la mar de accesible. Un cómico esloveno (Klemen Skalonja) bromeando sobre un filósofo esloveno (Slavoj Zizek) sobre violaciones:

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