cifuenteovejuna_por.jpg

 Adentro

Atrincherada en su guarida, la Real Casa de Correos, la ex presidenta dimitió intentado limpiar su imagen, desligándose del hurto de las cremas y matizándolo como un error involuntario.

Sus palabras no fueron suficientes para la prensa que la había derrocado y que aguardaba su salida en las proximidades de la Puerta del Sol. Los periodistas montaban guardia en el edificio de la Comunidad para ver el cadáver de la comendadora Cifuentes desfilar por las callejuelas aledañas. La tediosa espera dejó unas pinceladas de color que este cronista pasa a describir a continuación.

Afuera

Poco después de pasado el mediodía, Cifuentes brillaba por su ausencia en las afueras de la Real Casa de Correos donde camarógrafos, fotógrafos y reporteros aguardaban, ávidos de declaraciones, la presencia de la derrocada política.

Había poco movimiento. Un grupo de señores trajeados esperando en la parte trasera del edificio hacía sospechar que la salida de Cifuentes era inminente, pero se trató de una falsa alarma. El único revuelo lo generó una señora de unos sesenta años (Señora 1) que se acercó a estos hombres para reprocharles la actitud de la dimitida presidenta. Ante la inexpresividad de los integrantes de aquel grupo, Señora 1 fue hasta donde estaban los miembros de la prensa para buscar complicidad. Un camarógrafo de barba tupida y pelo largo sirvió de interlocutor al soliloquio de esta mujer indignada. “Me ven pinta de perrufla y me vienen a hablar los locos” comentaba por lo bajo a este cronista de INFAMIA el mencionado cámara.

Entre tanto, otra señora sexagenaria (Señora 2), quien lucía varios ornamentos de colores rojo, amarillo y morado, pasaba por la calle festejando con cánticos alegres la dimisión de Cifuentes. Señora 1 seguía interpelando a la prensa, mientras Señora 2 intentó buscar su complicidad. Señora 1, en su rapto rabioso antisistema, no supo interpretar el guiño de Señora 2 y hubo un breve momento de tensión.

¿Y Cifuentes? Todavía adentro.

El sol llegaba a su cenit y los periodistas se iban desplazando hacia donde quedara un cachito de sombra. Entre tanto, dos Guardias Civiles (Guardia Civil 1 y Guardia Civil 2) que custodiaban la entrada de un edificio contiguo hablaban entre sí debajo de la arcada ornada por una bandera de España que lucía una decena de cagadas de pájaro en un acto de justicia poética jamás antes visto.

Entrada del edificio contiguo a la Real Casa de Correos con bandera española llena de heces de pájaros.
cifu1

Por el lugar, solo pasaban turistas que veían en Guardia Civil 1 a la versión humana de Google Maps y no podían resistir la tentación de preguntarle por la ubicación de sus destinos. El buen hombre, acostumbrado al menester, sacaba pecho ante Guardia Civil 2 cuando los personajes más exóticos se le aproximaban para preguntarle por una dirección.

Un señor asiático paró a preguntarle por la Calle Marqués Viudo de Pontejos, a lo que Guardia Civil 1 respondió: “Marqués Viudo y Soltero de Pontejos, aprende tú para cuando te separes de tu mujer, es la de la esquina”. El turista no entendió muy bien lo que le decían, pero con un simple gesto de la mano captó que esa era la dirección correcta e hizo caso omiso al espíritu burlón de aquel señor de uniforme verde y sombre acharolado.

Acto seguido, un grupo de manteros atravesó la Calle de San Ricardo sin que los uniformados se inmutasen.

“Hoy estamos pa’ otra cosa”
cifu2

La prensa se impacientaba. Una reportera de La Sexta hacía un directo remarcando que Cifuentes había asegurado que dimitía, principalmente, para ahorrarle el mal momento a su familia. No obstante, en su alocución a la prensa (que no contó con turno de preguntas), Cifuentes dedicó un par de segundos a hablar de su familia y se rasgó las vestiduras durante unos cuantos minutos al intentar martirizarse por la causa de la derecha: su discurso dejó bien en claro que antes muerta que ver a los “radicales de la izquierda” (así ve un político del PP al PSOE) gobiernen en Madrid.

Pero bajo el sol primaveral de Madrid, para los estoicos periodistas que montaban guardia en la salida trasera de la Real Casa de Correos, las palabras del discurso de la ex presidenta habían ocurrido siglos ha. Sedientos de nueva información, tuvieron su premio consuelo al ver a Ángel Garrido salir por esa puerta para ingresar en el edificio contiguo sin dar declaraciones.

"Hoy gana el Madrid"
cifu3

Un fotógrafo tiró la toalla y decidió dejar su puesto para volver más tarde. El camarógrafo autodenominado “perrufla” se largó a comprar tabaco y una señora poco informada que pasaba por allí comentaba sorprendida “¡Hala! ¡Qué ha dimitido Cifuentes!”. Acto seguido, otra señora (en Madrid, hay muchas señoras) se acercó a los periodistas para reclamarles “¡ahora tenéis que ir a por la Cospedal que es igual o peor!”.

Mientras tanto, Cifuentes seguía atrincherada en el edificio de la Puerta del Sol.

Los Intocables

Las viandantes que por allí circularon no dejaban lugar a duda a la respuesta que esta puesta en escena presentaba: ¿Quién mató a la Comendadora? ¡La prensa!

Y si había algo que irradiara rabia en las palabras de estas ciudadanas de a pie era el hartazgo del modus operandi del Partido Popular en este tipo de casos: este partido político envuelto en innumerables escándalos de corrupción suele soportar estoicamente estos terremotos.

Pero no fue el caso de la Comendadora Cifuentes. La ex presidenta sufrió la suerte de Al Capone, aquel capo mafioso que se movió al margen de la ley en el Chicago de la prohibición y que cayó por evasión de impuestos y no por contrabando, ni otros crímenes más gordos.

Del mismo modo, Cifuentes, que se mantenía aun en pie tras el Caso Lezo y el escándalo del master apócrifo, recibía el golpe de gracia con un video de siete años de antigüedad publicado por un periódico de dudosa reputación.

Conspiranoia

No se tardó en especular sobre quién podría estar detrás de la jugada del video. ¿Por qué un video que tiene siete años de antigüedad sale recién ahora en los medios? El director de OKDiario, Eduardo Inda, un profesional de la información de intachable y prístina reputación del cual nunca se ha sospechado que difunda noticias falsas ni de confundir a dos viejas porque se parecen mucho, aseguraba en Al Rojo Vivo que el video le llegó de mano de una fuente que nada tiene que ver con la política. Consultado por las motivaciones que llevaron a alguien a divulgar un video que ya tiene siete años de antigüedad, Inda destacó que la persona que le acercó el material aseguró “a mí OKDiario me gusta y me encanta lo que usted dice en La Sexta, en Al Rojo Vivo y en el programa de Ana Rosa”.

Al final, nunca se fue

Entre tanto, el tiempo pasaba. Los coches oficiales aparcados al costado del edificio de la sede de gobierno hacían movimientos que inquietaban a los periodistas. En un determinado momento, una persona de prensa salió para comentar sotto voce que Cifuentes no iba a salir hasta bien entrada la tarde, tal vez la noche.

Lo cierto es que ya sea dentro o fuera, Cifuentes sigue ahí… en cierto modo. Si bien su renuncia se ha hecho efectiva con el documento oficial que la acredita, la política del PP no ha renunciado a su puesto de diputada de la Asamblea de Madrid. De hecho, ha asegurado que seguirá en ese puesto con dedicación exclusiva. Curioso es el hecho de que tampoco haya dimitido a la presidencia del PP de Madrid.

En tanto, Ángel Garrido, número 2 de Cifuentes y persona de confianza de la ex presidenta, quedará como presidente en funciones hasta que, antes de la segunda mitad de mayo, se resuelva la situación provisional.

Desde Ciudadanos, con la precocidad que los caracteriza, ya se han apresurado a declarar que apoyarán a un “candidato limpio” del PP para suceder a Cifuentes.

Pasada la medianoche, este cronista se quedó dando vueltas por la Puerta del Sol. Estaba preguntándose dónde encontrará Ciudadanos un candidato limpio del PP en medio de tanta suciedad. Al no encontrar respuesta, se puso a caminar en dirección a Antón Martín.

Al pasar por la puerta de la iglesia de San Sebastián, un señor de bigote y perilla le preguntó a qué se debió el revuelo de esa tarde en la Puerta del Sol. “Ha dimitido la presidenta” respondió el cronista. El taciturno hombre de bigote y perilla le preguntó por qué.

“Creo que usted sabe mejor que yo de qué va esta historia”.

0
0
0
s2smodern