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La previa

En vísperas del encuentro amistoso que iban a jugar las selecciones de Israel y Argentina, el ambiente del fútbol se vio sacudido por las declaraciones del presidente de la Federación Palestina de Fútbol Jibril Rajoub (‘Pepe’ para los amigos): “Messi. No vengas. No encubras el rostro del racismo”. Con esas palabras, el mandamás del futbol palestino le solicitaba al jugador argentino que se abstenga de participar en el encuentro, mientras instaba a los simpatizantes de la causa palestina a quemar camisetas del 10 de la albiceleste. Todo un gesto de paz.

En tanto, atrincherados en Fort Messi (una parte del Noreste de España también conocida como Barcelona), los amigos de Messi jugadores de la selección de Sampaoli escuchaban cómo algunos manifestantes pro-Palestina se dieron cita para hacerse eco de las declaraciones de Rajoub con pancartas y camisetas argentinas ensangrentadas. Enterados de la cuestión, algunos jugadores de la albiceleste comenzaron a hacerse preguntas como “¿por qué Palestina no sale en Google Maps?”.

El estadio

Uno de los puntos de discordia fue, sin dudas, el lugar donde se iba a llevar a cabo el partido. La sede del encuentro iba a ser el estadio Teddy Kollek. Ubicado en la ciudad de Jerusalén, es el segundo más grande del país con capacidad para 34.000 espectadores.

¿Por qué no jugarían en el estadio más grande del país? En un primer momento, la empresa organizadora del evento, Comctegruop, hizo algunas gestiones para realizar el partido en el Ramat Gan (también conocido como Estadio Nacional), situado en las afueras de Tel Aviv. Se trata de la cancha más grande del país (capacidad de 41.583 asistentes), lo que significa que la realización del evento en dicho estadio hubiese reportado mayores beneficios económicos a los organizadores.

No obstante, el Ministerio de Cultura y Deportes de Israel, en un enternecedor gesto para aquietar las aguas en el conflicto Palestina-Israel, le prometió a la empresa una suma compensatoria si el partido se llevaba a cabo en Jerusalén. Vale destacar que el encuentro se iba a llevar a cabo en el marco del 70º aniversario de la creación del Estado de Israel, lo cual no pasó inadvertido en el bando palestino.

“El Gobierno israelí intenta darle importancia política al insistir en que se celebre en Jerusalén”, aseguró Rajoub. El estadio Teddy Kollek se encuentra en el vecindario de Malha, lugar donde hace 70 años fue destruida una aldea palestina durante la guerra.

En la medianoche del martes 5, el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu se comunicó telefónicamente con el ex Presidente de Club Atlético Boca Juniors Mauricio Macri (quien actualmente tiene un trabajito como presidente de su país) rogándole que intercediera para que el partido se produjera. Netanyahu se ofreció a buscar una sede alternativa, como Haifa, pero Macri le transmitió su incapacidad para realizar cualquier tipo de gestión ya que los jugadores del seleccionado, en solidaridad con Messi, decidieron no viajar.

Motivos de seguridad… y de calendario

En el medio de todo este berenjenal que poco tiene que ver con el fútbol, los integrantes de la selección de Sampaoli comenzaron a ver con poca simpatía la idea de ir a disputar el partido... y probablemente ya tuvieran esa sensación desde antes.

Pero por encima del tenso ambiente, no hay que perder de vista que la cancelación del encuentro le viene como anillo al dedo tanto a los jugadores como al cuerpo técnico. Desplazarse desde Barcelona hasta Jerusalén implica cruzar todo el mediterraneo para jugar contra una selección con el nivel futbolístico de un equipo de segunda B. Messi debe haber jugado partidos más intensos contra su hijito Thiago en la Play 4.

Además de lo intrascendente que podía resultar el encuentro para la preparación del conjunto albiceleste de cara al Mundial de Rusia, la escapada a Israel implicaba algunos actos de protocolo (como la visita al Muro de los Lamentos) que le quitarían tiempo de preparación al equipo de Sampaoli.

Hasta al Papa lo dejaron plantado

Hace dos días, Greg Burke, director de prensa del Vaticano, anunciaba mediante un tweet que la selección argentina visitaría al hincha de San Lorenzo más famosos del mundo, el Papa Francisco, que los iba a recibir, supuestamente, ayer por la tarde.

Horas más tarde, Burke se desdecía asegurando que la audiencia quedaba postergada hasta después del Mundial, al mismo tiempo que el conjunto albiceleste se veía en la disyuntiva de ir o no ir a Jerusalén. Al cabo de unas horas, la escapada a Israel también se cancelaba.

Una pista más que indica que los compromisos extra futbolísticos (¡sí, a esta altura un partido amistoso contra Israel es de todo menos un acontecimiento deportivo!) gozaban de poca aprobación por parte de Sampaoli, Messi y compañía.

En pocas palabras: entran un judío y un musulmán a un bar y el católico de la barra se queda sin cerveza.

Amenazas... otra vez

Las palabras del Presidente de la Federación Palestina de Fútbol y las manifestaciones pro-Palestinas en los alrededores de la concentración argentina en Barcelona se sintieron como amenazas en el entorno de los jugadores.

No es la primera vez que los futbolistas del seleccionado albiceleste se ven una situación similar. En la previa de la Copa América de 2001, disputada en Colombia, las FARC secuestraron al vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Hernán Mejía, hecho que mantuvo al borde de la cancelación el evento. En medio de este panorama, la selección argentina recibió amenazas de muerte y finalmente decidió no participar en la competición que terminaría ganando el conjunto local.

Eco en Buenos Aires

En tanto, el embajador de Israel en Buenos Aires Ilan Sztulman hizo referencia a la cancelación del partido y aseguró que “es una situación muy triste”. Asimismo, aseguró que “Israel es un país extremadamente seguro”, en referencia a que los misiles que tiran explotan del otro lado de la frontera.

También señaló que “el fútbol es un deporte hecho para hacer puentes, no para destruirlos”. Es importante señalar que en 1974, la Asociación Israelí de Fútbol fue expulsada de la Confederación Asiática de Fútbol a causa del conflicto árabe-israelí y que en 1994 comenzó a ser miembro de la UEFA.

Hablemos (un poco) de fútbol

En lo estríctamente futbolístico, hay que señalar que Israel y Argentina han transitado dos caminos completamente diferentes. Israel solo logró clasificar a un mundial, el de México '70, y Argentina ha clasificado a casi a todos. Casualmente, el único mundial al que accedió Israel fue el último que no contó con la participación de Argentina.

No obstante, se vieron las caras en cinco ocasiones, cuatro de ellas en las previas a diferentes mundiales ('86, '90, '94, '98), tal y como iba a ser el caso del partido suspendido. Hubo tres victorias de Argentina, un empate y una victoria de Israel. El triunfo de los israelíes se dio en la previa al Mundial de Francia '98 y, casualmente, el partido se disputó en Jerusalén y no se tienen registros de ningún dirigente del futbol palestino pidiéndole al Burrito Ortega que no vaya a disputar el encuentro.

Para los que quieran rememorar aquel olvidable partido para cerrar esta crónica con un poco de fútbol, aquí les dejo un resumen en el que destacamos el sorprendente gol que se come el Mono Burgos: un tiro libre ejecutado por Revivo con precisión y velocidad... casi como un misil.

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