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"En estas situaciones todos nos bloqueamos y nos vamos a casa con la impotencia y el mal cuerpo de no haber dicho nada. Y no tiene que ser así. Lo bonito de lo que pasó en el metro es que la gente se empoderó y nadie apoyó a la señora". Comenta esto La Chica del Sombrero, la 'protagonista' involuntaria del vídeo que el fotoperiodista Iram Martínez grabó el pasado 31 de julio en el metro de Madrid, en el que se ve como los pasajeros recriminan a una mujer sus comentarios racistas y que se hizo viral después de ser difundido desde las redes de INFAMIA. La Chica del Sombrero nos atendió brevemente por teléfono y prefiere no dar su nombre ni aparecer en ninguna foto porque no cree que "haya que convertir a nadie en un héroe". "Yo otras veces en situaciones así me he bloqueado, como ante comentarios machistas. Creo que me fue más fácil reaccionar porque la agresión no era a mí", explica.

Iram Martínez, el fotoperiodista autor del vídeo, explica que lo grabó y quiso difundir por la reacción de la gente. "No me interesaba tanto que se viese a una señora racista insultando a una niña como la manera de actuar de la gente del vagón, que rápidamente le dice que esos comentarios no tienen cabida", explica, y confiesa que le "agobia" la gran cantidad de "comentarios bestias" contra la mujer en redes sociales. "Entiendo que esa tampoco es la manera".

Los comentarios del autor y la 'coprotagonista' del vídeo apuntan en la misma dirección que llevó a INFAMIA a difundirlo en sus redes: el ejemplo positivo del resto de pasajeros del vagón, que rápidamente afean a la mujer su actitud para con la menor y su madre. En el actual debate público, crispado por las informaciones falsas y en el que se agita la insolidaridad de manera irresponsable, que la reacción natural de los pasajeros del metro de Madrid sea defender a unas desconocidas frente al racismo y la xenofobia quizás indica que tenemos peor autoimagen como sociedad de la que nos merecemos. Recomendamos, por cierto, el análisis del episodio hecho por EsRascismo aquí.

Martínez asegura que en ningún momento afirmó que la niña fuera inmigrante ni llegó a conocer ningún dato sobre ella o su madre. Por el vídeo, solo se puede establecer que la mujer que la increpaba creía que lo era, pero el fotoperiodista decidió no enfocar a la menor. Sin embargo en algunos medios (incluyendo el propio tuit de INFAMIA que se hizo viral) se mencionó que la niña era inmigrante (algunas personas en redes sociales incluso hablaban de una niña "musulmana" o "negra", sin tener ningún dato al respecto). De ella solo se sabe que tendría unos 5-6 años y que su madre la sentó en el metro. 

 

Racismo y odio contra un vídeo racista

A pesar de que la pretensión del vídeo y del tuit fuera principalmente la de aplaudir a un grupo de personas que se enfrentaron a una actitud racista, curiosamente (la magia de las redes sociales) han abundado los comentarios que, o pedían directamente la muerte de la señora, o han utilizado el mensaje para fomentar un poquito de odio y racismo peninsular. La conclusión lógica de una escena en la que una buena parte del vagón del metro madrileño acababa reprendiendo sin perder nunca los papeles una actitud que no deja de ser excepcional, por aislada.

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Un afectuoso saludo, por cierto, a todos los medios que han copiado y pegado informaciones de otros sin citar -sabemos que no les dió los datos Martínez porque no lo han llamado- o han subido el vídeo a su propio Canal de YouTube y le han puesto su logo sin pedir permiso. También a algún personaje público que ha hecho lo mismo. Para todos ellos, ya tenemos un artículo que regalarles que pueden copiar y pegar sin ni siquiera tener que citarnos.

La diligencia profesional no se marcha de vacaciones en agosto ni se suspende porque una información nos llegue por redes sociales, como así han demostrado la mayoría de compañeros. No era nuestra intención crear un viral ni fomentar el clickbait, ya que, como se puede comprobar en el archivo de nuestra revista, solemos criticarlos con cierta asiduidad. Así que bienvenidas sean las autoparodias involuntarias.

Nuestra conclusión, finalmente, es que ante el racismo, los ciudadanos reaccionaron como conjunto y de manera solidaria combatiendo los prejuicios y las informaciones falsas. Si alguna vez hay que ser viral, que sea así.

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