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Nuestro protagonista nos ha citado en un municipio de la provincia de Ciudad Real, límite con la de Jaén, cerca del paso de Despeñaperros, en un conocido establecimiento de comidas, habitual para viajeros que suben o bajan el camino que comunica la Meseta y Andalucía. Nos espera entre banderas de España de escudo preconstitucional y botellas de vino con la efigie del Jefe de Estado anterior a Juan Carlos I. Nuestro singular protagonista se encuentra sentado en una de las mesas del fondo, degustando una ración de queso curado y un vaso de agua. Nos hace una seña y ocupamos la silla frente a él.

INFAMIA: Curioso escenario, ¿le han atendido bien?

NEGRO: Si pagas les da igual el color. Y aquí a nadie se le va a ocurrir pedirme que salga al fondo en un mitin. Así desconecto del trabajo. A veces también voy al Valle de los Caídos.

INFAMIA: Disculpe, no sabemos cómo dirigirnos a usted, su representante sólo hablaba de ‘El Negro’. ¿Cuál es su nombre?

NEGRO: José Luis Gómez Ferreiro.

INFAMIA: ¿En serio?

NEGRO: Sí. Suena igual que en español, pero es suajili.

INFAMIA: ¿Y qué significa?

NEGRO: Describe el color de las hojas de los árboles cuando las atraviesan los primeros rayos del sol al amanecer.

INFAMIA: Qué bonito.

NEGRO: Qué no, cojones. (Lanza su DNI sobre la mesa). Soy de Castellón.

INFAMIA: Ah. Bueno.

JOSÉ LUIS: En fin.

INFAMIA: Bueeeeno. Nos interesa mucho su perspectiva sobre la política nacional. Lleva años observándola desde un lugar privilegiado.

JOSÉ LUIS: Sí. Te puedo decir que Albert Rivera lo intenta disimular, pero se está quedando calvo. En el gremio ya lo llamamos ‘el frailecillo’.

INFAMIA: ¿El gremio?

JOSÉ LUIS: Claro. Yo soy el negro, pero en la foto de detrás del mitin tiene que haber gente guapa y joven. Algunos de mis mejores amigos los he conocido posando para el tiro de cámara del telediario o aplaudiendo cuando el político alzaba la voz.

INFAMIA: Ajá.

JOSÉ LUIS: Por ejemplo. (Hace un gesto al camarero tras la barra). Paco, unas cañas para los chavales y una ración de jamón. (Se gira hacia nosotros). Mi colega Javier, que hace poco fui el padrino de su segundo chaval. Es Javi ‘el arquitecto’.

INFAMIA: ¿Es arquitecto?

JOSÉ LUIS: No, que va. Pero es así alto, aseado, guapete. A veces le dan una carpeta. Según cómo lo peines parece arquitecto progre o más rollo barrio Salamanca, así que tiene mucho trabajo. Su mujer, Sara, la conoció en un mitin de Almunia. Llevan juntos toda la vida, ya ves. Sara antes era ‘la chica moderna’, en los mítines de Aznar la animaban a llevar pantalones y ponerse en las filas altas para que se notase. Ahora hace de ‘ama de casa comprometida’. Tiene que llevar pendientes de perlitas y mirar muy intensa. Susana Díaz la lleva a todos lados.

INFAMIA: José Luis, por favor, está usando demasiados términos técnicos y nuestros lectores se pueden perder. ¿Podría explicarnos en qué consiste su trabajo?

JOSÉ LUIS: El título lo dice todo. Soy el negro que se pone detrás en los mítines para que el partido de turno parezca así como diverso y multicultural. Aunque no me limito a política, a veces también me llaman para ponerme detrás en inauguraciones o ir a presentaciones de libros. Me encantan las de Reverte porque luego a los figurantes nos lleva de cañas y nos cuenta anécdotas de la mili. Como no se da cuenta de que siempre soy el mismo me ha contado ya seis o siete veces como en Eritrea debió matar al menos a una docena de parientes míos. No he querido decirle que mi padre es de Guinea y mi madre de Peñíscola por no quitarle la ilusión.

INFAMIA: Ha dicho ‘figurantes’, ¿es usted actor?

(Aparece Paco con las cañas y el jamón. Saluda con un gesto muy correcto a José Luis pero mira a nosotros nos mira con hostilidad, intuyendo que nos invitan y no pensamos pedir nada más).

JOSÉ LUIS: No, no. Soy negro profesional. No hay que actuar, sólo parecerse vagamente a algún tópico y aplaudir y sonreír como si te gustase el candidato.

INFAMIA: Bueno… ¿Con qué partidos trabaja?

JOSÉ LUIS: Hasta el 2000 y algo sólo trabajaba con PSOE e IU, pero luego al PP le dio por llamarme. Ciudadanos tiene rachas. Una vez me llamaron para que me pusiese al lado de Albert Rivera con una camiseta de la selección española. Me la dieron con el nombre de Donato a la espalda y les pedí que me la cambiaran por otra de Engonga y no hubo problema, fueron muy amables. Con Podemos no suelo trabajar mucho, porque ya tienen negros propios. Negros de verdad. O sea, yo soy de verdad, me refiero a que son militantes del partido y eso.

INFAMIA: Pedro Sánchez ha incluido a una persona de raza negra en su Ejecutiva.

JOSÉ LUIS: Sí, Manolo. Un crack. Ha ascendido. Ahora es negro oficial. Lo conocí en una pretemporada del Real Madrid, haciendo de fans de Roberto Carlos, cuando éramos chavales.

INFAMIA: Vaya…

JOSÉ LUIS: Sí.

INFAMIA: Bueeeeno… ¿Y cuál ha sido su reto más complicado?

JOSÉ LUIS: Seguir a Pedro Sánchez durante su gira de las primarias. (Levanta su vaso de agua). ¿Por qué os creéis que no me tomo yo otra caña? Estoy atiborrado a antibióticos después de las que me hizo pasar con mítines al aire libre… improvisados… Ya. Contrataba aforos pequeños a propósito y cuando llegaba la cámara hacía como el que se salía fuera.

INFAMIA: Ajá. Creíamos que igual no probaba el alcohol por ser musulmán.

JOSÉ LUIS: Que mi madre es de Peñíscola y mi padre de Guinea. Hasta estoy confirmado. Y me estoy inflando a jamón en vuestra cara.

INFAMIA: También es verdad.

JOSÉ LUIS: ¿Algo más, chavales?

INFAMIA: ¿Qué retos profesionales se plantean en su gremio?

JOSÉ LUIS: Hombre, he empezado ahora a salir de amigo negro en fotos. El otro día quedé con unos actores españoles para empezar a preparar los Goya. Estamos viendo si voy como amigo o así ambiguo como que parezca que soy pareja de alguno de ellos. Ya veremos si de una chica o de un chico. Voy a comisión, por cada insulto racista al que puedan dar RT en sus perfiles de Twitter me llevo un porcentaje.

INFAMIA: Ajá.

JOSÉ LUIS: En serio, me corre cierta prisa. Es que voy ahora a Madrid a unas pruebas para negro que entra a comprar en el Corte Inglés del centro de Sevilla en hora punta y no lo registran y he puesto un Blablacar para que ahorrarme un pico.

INFAMIA: ¿Un Blablacar? Igual somos nosotros.

JOSÉ LUIS: ¿A ver?

(Miramos el móvil)

INFAMIA: Anda, pues sí.

JOSÉ LUIS: Qué casualidad. Bueno, mira, voy pidiendo la cuenta. Esta la pago yo, que ahora los que vais a apoquinar la carrera sois vosotros. (Alza la mano firmando en el aire). Paco, cóbrame.

INFAMIA: Ya es casualidad.

JOSÉ LUIS: ¿Y a qué vais a Sevilla vosotros?

INFAMIA: Pues…

JOSÉ LUIS: Ya, ya, cosas de periodistas, no os preocupéis (Paco deja un platito con la cuenta y José Luis lo cubre dejando un euro de propina). Aquí siempre dejo algo porque me dejan tan tranquilo que se lo merecen. ¿Vamos?

INFAMIA: Vamos.

Mientras salimos del conocido restaurante y caminamos sobre la gravilla hacia el aparcamiento, José Luis, el Negro, nos va confesando que siempre quiso ser Baltasar, pero que hay mucho intrusismo de concejales y doping con betún. La cara B de la integración y la lucha contra el racismo en nuestra sociedad.

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