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Enero de 2018. Madrid. En las calles de la capital sopla un viento gélido que, de a momentos, nos hace olvidar el cambio climático.

Los tres padres fundadores de INFAMIA salen a la superficie luego de haber recorrido media hora en la línea 10 del metro de Madrid hasta llegar a la parada Santiago Bernabéu. En un bar aledaño al estadio del Real Madrid nos espera nuestro entrevistado.

Entramos al mencionado bar. Allí al fondo está él: se llama Ricardo, pero a fines de nuestra entrevista vamos a denominarlo el “Señor De las Encuestas”. Podría ser un directivo de aquella empresa cuyo nombre rima con rinoscopia o el de cualquier otra empresa dedicada a realizar encuestas con un nombre simplón en inglés como Media Enterprise o chorrada similar.

Levanta la mano para lo que veamos y acto seguido se limpia el bigote frondoso con una servilleta que tras cumplir su objetivo queda grasienta y transparente sobre la mesa.

Saludo protocolario, apretón de manos mediante, y tomamos asiento.

INFAMIA: Hola, ¿qué tal?

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Buenas tardes, soy Ricardo. Un placer.

Queremos comenzar la entrevista con una pregunta que no nos meta de lleno en el tema que vamos a tratar, pero sí que nos ayude a romper el hielo. Vemos que en la televisión del bar hay un partido de fútbol de la selección española. Ricardo mira de reojo el televisor.

INFAMIA: ¿Qué? ¿Quién crees que va a ganar el Mundial?

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Ciudadanos.

Empezamos bien.

Un tanto atónitos por la respuesta y visto que ya estamos en tema, decidimos abordar la cuestión que nos compete.

INFAMIA: ¿Es tan así? Es decir… las encuestas ahora mismo ponen a Ciudadanos por las nubes, pero ¿no se está exagerando un poco?

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: ¡Qué va! De hecho, según nuestros estudios, si Albert Rivera se presentase al concurso de Miss Universo, también lo ganaría.

INFAMIA: Claro, entendemos. Lo que sucede es que ustedes, los de las encuestas, no han estado muy finos últimamente con las predicciones.

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: No entiendo por qué lo dice.

INFAMIA: Bueno… hace exactamente tres años, aseguraban que Podemos ganaría unas eventuales elecciones generales y lejos h estado de que así suceda.

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Eso fue un pequeño error en la Matrix. ¡Somos seres humanos, joder! Todos podemos equivocarnos.

INFAMIA: Sí, sí, pero es que en la previa de las generales de 2015, también aseguraban que Ciudadanos iba a 70 y 60 escaños y la realidad mostró que fueron sólo 40.

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Esas elecciones se repitieron, ¡no cuentan!

INFAMIA: Bueno, pero cuando se estaba por volver a votar, las encuestas no paraban de hablar de un sorpasso de Unidos Podemos al PSOE y eso tampoco ha pasado.

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: ¡Vale, vale, vale! ¡Qué no somos perfectos! Al fin y al cabo, las encuestas se hacen a partir de muestras representativas, hay un cierto margen de error.

INFAMIA: Entonces, es posible que, de celebrarse elecciones generales mañana, Ciudadanos no sea la fuerza más votada.

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Mmmmm….

INFAMIA: …

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: Bbbbssss…

INFAMIA: ¿?

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: A ver, señores. Déjenmelo poner así: las encuestas tienen un fallo que los que dominamos este campo denominamos “el síndrome del Big Mac”: siempre se ve más apetitosa la foto de la previa que la realidad que se va a consumar, sin embargo, el sabor sigue siendo la misma mierda.

INFAMIA: ¿Eso quiere decir que, aunque no gane Ciudadanos, el gobierno seguirá siendo conservador, de derechas, neoliberal, altamente corrupto y nos seguirá sumiendo en una crisis que se encargará de negar?

SEÑOR DE LAS ENCUESTAS: ¡Exacto! Como puede ver, eso no lo negaremos y de momento se viene cumpliendo.

Los tres cronistas de INFAMIA se miran los unos a los otros y se quedan sin palabras.

El mundo sigue girando.

“La cuenta, por favor”.

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