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En INFAMIA queremos que nos lean los líderes del futuro. Gente que igual nunca sacará a España de la crisis, pero al menos insistirá mucho en que lo está haciendo. De hecho, comprará medios, amenazará periodistas, extorsionará a otros altos cargos y, en general, hipotecará el futuro del país que gobierna para fingir que lo está salvando.

Por eso, ofrecemos en primicia el manual para dar discursos que congreguen por igual el aplauso de los medios de comunicación tradicionales, vuestros rivales políticos y el aparato más carca y corrupto de vuestro partido, además de los palmeros a sueldo que el sistema clientelar de turno os permita. El voto de los ciudadanos o de los militantes del partido, recordadlo, es secundario. La democracia no es para la plebe.

El Tutorial Para Dar Discursos Como Xuxana Díaz:

1) El Falso Quejío

Ante todo recuerde que no es usted política. Es usted una artista ante su público. Tiene que cuidar la forma más que el contenido. El contenido es casi lo de menos, como luego pasaremos a explicar. Es usted una folclórica, pero de la política. Porque el pueblo español en general y andaluz en particular es así. Se pliegan ante el duende, el tronío, el salero y el tocotó. Debe afinar un tono quejumbroso y chillón, como de verdulera de pueblo. Recuerde que su público es idiota y usted nunca debe mostrarle el más mínimo respeto. Compórtese como una maruja que pretende dar pena a las vecinas charlando de ventana a ventana en el patio. Lo que nos lleva a…

2) El Sentimiento

Usted no está aquí para dar argumentos sesudos, basados en datos, o, en general, que sirvan para algo o puedan ser rebatidos. Eso es de populistas como Donald Trump, Marine Le Pen, Pablo Iglesias o Pep Guardiola. Y además eso exige pensar y estudiar los problemas antes de intervenir sobre ellos, cosa que claramente es de perdedores. Usted está aquí para llamar a las masas a sublimar su sentimiento e identidad ancestrales. Pero tampoco mucho. Llame a las esencias, pero sin pasarse, y sobre todo tire de silogismos ilógicos. Si es usted mujer, no puede ser machista. Es usted andaluza, así que es imposible que sea de derechas. ¿Verdad? Y al que dude…

 3) La Indignación

Usted tiene una serie de temas que tratar. Una serie de temas que son lo más sagrado. El hecho de que a usted esos temas se la suden no importa, se supone que llegan a las preocupaciones más hondas de su electorado. Es probable que no, o no como usted se empeña, pero tampoco importa. Usted tiene que fingir que todo eso está en peligro y eso está muy feo, pero nunca entrar en cómo piensa defenderlo. De hecho, debe insistir en que ya está defendido por ciencia infusa. Y que le otorga la legitimidad absoluta, que le permite colocarse por encima del bien del mal. Es por eso que usted habla con…

4) La Prepotencia

Responda siempre en tonillo faltón. Aquí manda su coño, y eso se tiene que notar. El líder o lideresa no nace, se impone a golpe de genitalia. Como Margaret Tatcher. Como El Caudillo. En países de sana cultura democrática, tal que España, permitir que nos lleven la contraria se interpreta como falta de liderazgo, así que nunca lo permita. Aunque sea evidente, aunque tenga usted que responder frescas maleducadas o auténticos churros ridículamente hilados, ya se ocupará algún periodista pelota de arreglarlo en el corte del telediario. Ninguna auténtica folclórica permite que la contradigan. Y todo buen psicólogo le advertirá lo sano que es sentirse atacado a la mínima que no se nos dé la razón acríticamente. Eso será una carta de presentación inmejorable ante la plebe, es decir, sus electores. Que usted normalmente no tenga ni puta idea de qué cojones está diciendo es lo de menos, de hecho, por eso llegamos a…

5) Los Circunloquios

No diga nada de nada. Nunca. Jamás. Insista en una serie de ítems que presuntamente se cumplen sin entrar en definirlos ni en cómo, cuándo, por qué o quién se encargará de cumplirlos. Sólo de vueltas alrededor de esos tópicos, halagando a su público, pero que tampoco se suban. No entre en detalles, no vaya a ser que se enfade alguien. Usted al folclore, y cuanto más vacío de contenido, mejor. Si tiene que cambiar sobre la marcha, pues se cambia. Si tiene que decir que no ha dicho lo que la hemeroteca o youtube demuestran que sí ha dicho, pues lo hace. No importa. Se dirige usted a borregos. Su público es imbécil. Insista. Se lo van a creer. ¿Por qué? Porque usted siempre habrá sabido rodearse de…

6) Los Palmeros

Esta es la contraparte del punto 4. Cuando alguien la pelotee lacayunamente, rozando el perder la dignidad, responda en el mismo tono cursilón, como si le pasase la mano por el lomo a un perrito. Asegúrese esa aquiescencia humillante, de tal manera que los pelotas le hayan vendido tanto su dignidad que carezca de credibilidad cualquier cosa que vuelvan a decir en sus putas vidas de plebeyos sin honor. Y nunca, nunca, nunca, nunca jamás se le ocurra dar un discurso en un espacio que no controle. Sí, por esas cosas de la democracia en las que tanto insiste el vulgo, se ve obligada a comparecer en un Parlamento o cualquier otro de esos lugares tan molestos, asegúrese de controlar la difusión de dicho enfrentamiento hasta el mínimo detalle.

Epílogo: My way

En este apartado lo más adecuado es citar el estribillo de uno de los grandes éxitos de ese monstruo de la canción andaluza que es Alejandro Sanz:

Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser cuando nadie me ve
Pongo el mundo al reves
Cuando nadie me ve no me limita la piel
Cuando nadie me ve
Puedo ser o no ser
Cuando nadie me ve

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