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Si es que se hacen odiar, la verdad. No hay más que verles las pintas. Su líder parece sacado de una mala secuela de El Pico, todo coleta y periodontitis. Le acompañan un niño repipi, un discapacitado, una señora que se saca las tetas en público y un tipo muy inquietante en silla de ruedas (no seas hijo de puta, sabemos que ahora estás pensando en quién es el discapacitado).

Encima dicen cosas muy raras (¿Gramsci, en serio?), y lo hacen gritando mucho o usando palabros de catedráticos de universidad que regañan a niños pequeños por no saber qué es aquello de la plusvalía.

Pablo Iglesias durante el rodaje de El Pico, de Eloy de la Iglesia (Imagen de Archivo).
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Y luego está eso de la política.

En definitiva, entendemos que Podemos y los podemitas caigan antipáticos. Lo malo es cuando eres periodista, o diriges un medio de comunicación (y por tanto tienes una responsabilidad social importante respecto a la construcción de una conciencia colectiva formada y, por tanto, libre) y te dedicas simplemente a vomitar tu mierda pasándote por el forro todos los principios básicos de deontología profesional que se imparten en una de esas facultades donde, posiblemente, hasta te llamen de vez cuando para dar clases magistrales después de tu éxito en las tertulias de la televisión pública.

Así que:

A continuación nos dirigimos a los redactores, directores de medios, correctores de estilo, becarios a los que no van a contratar una vez pase el periodo de pruebas (pero, eso sí, obtendréis mucha visibilidad) y a todos los lectores en general que luego comparten y comentan noticias en sus respectivos timelines, para marcaros unas breves pautas sobre cómo si y cómo no atacar a la formación morada desde la tribuna de un medio de comunicación.

 

1. (NO) El ego de elefante no es noticia

Sabemos que probablemente se masturbe mirando fotos suyas photoshopeadas con la boina estrellada del Che mientras tararea Arriba parias de la tierra, pero (¡Sorpresa!), el ego de Pablo Iglesias no es noticia. Resulta llamativo que la audiencia nacional no procesara a El Economista por titular una de sus informaciones, publicada en febrero de 2014: “Así ven a Pablo Iglesias sus alumnos: Tiene el ego a la altura de Carrero Blanco”; en cualquier caso, más allá de que la frase es la bomba (redoble de tambor), lo que digan unos pocos estudiantes del ala juvenil del Partido Comunista sobre su antiguo profesor tiene una relevancia más bien pequeña (¿Se imaginan la opinión de los alumnos díscolos de Cristóbal Montoro llenando portadas de periódicos?).

Y no, tampoco se pueden escribir titulares como “El honor perdido de Pablo Iglesias cuando demanda a la prensa por los pagos de Venezuela”, por mucho que Luis de Góngora emergiera del formidable de la tierra bostezo [1] para chocar las cinco con Pedro J y hacerle juntos un bukkake barroco (¡barrokake!) a la cara del periodismo honesto y veraz.

 

2. (SI) No te lo perdonaré jamás, Carmena

Si hubiera que señalar cuál ha sido el verdadero hito electoral de estos años para la nueva política podemita, habida cuenta de un sorpasso que nunca llegó (y si, tercera fuerza en el Congreso en apenas unos años de vida: ¡Enhorabuena, Izquierda Unida Premium!), probablemente sería la alcaldía de las dos principales ciudades de este país. Sin entrar en consideraciones sobre los éxitos o fracasos de sendas regidoras (que contra todo pronóstico no han llenado Madrid ni Barcelona de soviets aunque les haya dado por vestir de mamarrachos a los Reyes Magos), lo cierto es que desde casi el primer momento ha existido un desmarque, discreto pero incómodo, entre ellas y la ejecutiva de Podemos. Y esto, además de un probable error estratégico, sea quizás un síntoma de algo mucho más grueso.

Porque tanto la candidatura de Manuela Carmena como de Ada Colau (y tantas otras que alcanzaron éxitos relativos en las últimas municipales) abanderaron, aunque teñidas de morado, el discurso de la representación ciudadana. Eran Podemos, más o menos, pero eran sobre todo agrupaciones que supieron venderse como herederas de ese despertar social y comunitario que fue el 15M en el que se sustituía la palabra “ideología” por “método”.

Dos años después, tras la victoria del pablismo en Vistalegre 2 y la “absorción” de IU, probablemente muchos de los vecinos de Madrid y Barcelona que en 2015 confiaron en esa “nueva política” echen espuma por la boca cuando escuchan a Iglesias decir que quiere más Bruce Springteen y menos Coldplay. Porque Pablo, las canciones del Boss son cojonudas, pero si lo que te ha llenado el estadio hasta ahora han sido los blanditos de Londres no te montes un concierto para cuatro en un bar de Vallecas.

Además para eso ya estaba IU (y encima Garzón es más salao y no se compra las camisas en el Alcampo).

 

3. (NO) Podemos no es ETA ni Venezuela ni Ciudadanos

Resulta que en un pleno municipal de Alcorcón un edil de Ciudadanos intenta burlarse de una concejal del PP imitando a un mono, en un alarde de ingenio afilado e implacable que haría costra en los palominos del calzoncillo de Winston Churchill. Bien. Eres el director de un periódico serio y responsable que hasta se permite llevar la palabra “Periodista” en su cabecera.

¿Qué haces? 

Posiblemente uno de los mayores éxitos de Podemos en los últimos años ha sido dejar que muchos medios se retraten ellos solos como panfletos de odio y propaganda que llaman gilipollas a la cara a sus lectores. Aunque muchos de ellos, como probablemente lo sean, no se dan cuenta.
periodistadigital

 

Lo cierto es que el partido morado y sus integrantes no son ETA, aunque sea lícito intentar cuestionar con argumentos su postura respecto a la banda terrorista y su causa. Eso si, ten cuidado que luego te pueden pillar con la bragueta bajada y todo el aguilucho al airela bragueta bajada y todo el aguilucho al aire y a ver ahora cómo justificas una cosa y otra.

El partido morado no va a convertir España en Venezuela, aunque sea pertinente desconfiar de su apoyo a un gobierno que, según denuncian hasta economistas marxistas y activistas de izquierda, en los últimos años ha dado volantazos de autoritarismo. Claro está, siempre que no se te vea mucho el plumero y no dejes de abrazar a niños venezolanos una vez pasadas las elecciones. Y te preocupe tanto o más que tu jefe de Estado tenga reuniones de coleguis y compiyoguis con dictadores árabes para venderle armas.

 

¿Le parece una putada hacer colas de varias horas para comprar papel higiénico por desabastecimiento? ¡Pruebe usted a ser lapidada tras haber sido violada por su vecino!
arabiavenezuela
 

Y por último, hasta que no lo diga un juez (y a la vista del continuo archivo de querellas al respecto parece estar lejos el momento), no se puede decir que a Podemos lo financia ni el narco colombiano, ni los ayatolás iraníes, ni los Iluminati, ni la sociedad reptiliana ni el demonio Baal ni ninguno de los otros seis reyes del Infierno.

 

4. (SI y NO) El Camarada Espinar y la minga de Echenique

orwell farm

 

“¡Camaradas! -gritó- Espero que no penséis que los cerdos hacemos esto con espíritu de egoísmo y de privilegio. La verdad es que a muchos no nos gusta la leche ni las manzanas. A mí, por ejemplo, no me gustan. El único objetivo que tenemos, al comer esas cosas, es preservar nuestra salud. Los cerdos trabajamos con el cerebro. La gestión y la organización de esta granja depende de nosotros. Día y noche velamos por vuestro bienestar. Es por vuestro bien que bebemos la leche y comemos las manzanas”.

Las palabras las pronuncia Chillón cuando el resto de animales descubre que son los cerdos los que se quedan para sí la comida más sabrosa en la novela Rebelión en la Granja de George Orwell.

Y después de este inciso literario, hablemos de Ramón Espinar.

Sabemos de él que es guapete, listo y habla muy bien. También que (¡ouch!) su padre es uno de los imputados en el caso de las tarjetas “black”; Y que, furibundo activista contra la especulación inmobiliaria, ganó varios miles de euros al vender una vivienda de protección oficial en la que nunca llegó a vivir (para pagarse el máster y un portátil, que la Educación y las actualizaciones del Panda están muy caras). Además que, al ganar la Secretaría General del partido en Madrid, se ha dedicado a purgar la formación de disidentes (váyase a los puntos 2 y 7 de esta lista). Y también que, minutos después de que su grupo pidiera que se dejara de vender productos de Coca-Cola en el Senado, se pilló un par de latas fresquitas porque, joder, defender los derechos de los trabajadores da mucha sed.

Si este muchacho no nos da muchos más momentos de gloria en el futuro que baje Jehová y lo vea.

Diferentes son, sin embargo, ataques como el que sufrió Pablo Echenique por escandalizar a miles de ciudadanos con un vídeo casero en el que aparecía cantando una popular jota de la tierra. En ella, instaba a una tal Dominga a chuparle la minga ya que venía de Francia y tenía sustancia. Quizás fuera por el hecho de que Echenique en realidad nació en Argentina, o de que en esa declaración festiva no hubiera alusión a cocaína y putas pagadas con dinero público, por lo que desde el Partido Popular y algunos medios aquello se consideró un motivo “suficiente” para que el diputado presentara su dimisión.

Aprovechamos la ocasión desde Infamia para reivindicar el derecho, tanto de discapacitados como de miembros del Partido Popular, a que cualquier Dominga, Domingo o director de periódico les chupen la minga todo lo que haga falta. Siempre que sea consentido.
minga

 

5. (SI) La Trama y la ‘paudonización’ de un discurso político para los 40 Principales

PAUEra el año 1996 y surgió uno de esos fenómenos musicales que marcaría a una generación entera de españoles (es un decir). La Flaca era sexi, bailable y tropical, y para 1997 no había ya ni un solo ciudadano que no hubiera tarareado aquello de “aunque solo uno fuera”.

Pero luego llegó Depende y todo lo demás…

Uno de los mayores éxitos de ese viejo Podemos de 2014 (viejísimo ya, qué tiempos aquellos) fue el de articular un discurso tan fresco, sexi y bailable que ningún español consiguió escapar de su tarareo, aunque no quisiera. Reinventaron las palabras y las cargaron de un nuevo significado, y con su casta consiguieron ponerle un nombre concreto a todo aquello que era malo y culpable.

El ritmo, con algunas cadencias experimentales, tampoco desmerecía la letra. Y, en fin, todo aquello  hubiera ocupado la primera posición en la lista de los 40 Principales si la coleta de Iglesias hubiera sido la de Donés (y si los 40 no fueran del grupo PRISA).

¿Y qué pasó? Pues pasó La Trama y los tramabuses, y los gallos en los playbacks, y las melodías machaconas y repetitivas, y en definitiva un soniquete que a estas alturas pocos aguantan mucho rato en su Playlist.

Por un preso de la Trama daría lo que fuera…

¿Lo que fuera?

Pues Depende...

 

6. (NO) Podemos no es Donald Trump

Si uno consume las dosis suficientes de Almax y Eno como para poder ver asiduamente Televisión Española y sus tertulias habrá percibido que, lo que hasta hace dos días era ETA o Venezuela, va dejando paso a una nueva palabra que resume todo aquello por lo cuál Podemos es malvado y viene a destruir España: El populismo.

Desde la victoria de Trump y del Brexit los esfuerzos por establecer una relación entre el “coletas” y sus seguidores con el nuevo presidente de Estados Unidos y sus votantes (o los de la ultraderechista Marine Le Pen, un poner) han sido ímprobos.

Lo único que despista es el peinado. Por lo demás, dos gotas de agua.
trumpodemos

El nuevo storytelling (palabro raro en inglés que significa básicamente la articulación de un relato o discurso) viene a ser el siguiente: Sí, aparentemente los nuevos Trump y Podemos dicen cosas muy distintas, pero tanto uno como otro atacan desde el odio con sus propuestas irrealizables los principios básicos del sentido común: es decir, el de las políticas de austeridad que ayudan a reducir la prima de riesgo y esas cosas raras de índices económicos que los pobres no entendéis pero que, de verdad de la buena, son importantes. Así que no seas subnormal y sigue votando a los de siempre que saben lo que te conviene, maldito parado de 55 años que lleva cinco sin encontrar trabajo y al que se le ha acabado la prestación por desempleo y cuya hija de 20 está fregando platos en Londres mientras un cocinero de Birminghan le grita que se vuelva a su puto país (como si fuera una mora, imagínate).

Lo cierto es que ni en la forma ni en el fondo existe parecido entre ambos fenómenos. Si el votante tipo de Donald Trump tiene más de 45 años y carece de estudios universitarios, el de Podemos es un obrero cualificado de menos de 45 con estudios superiores; Si el Frente Nacional francés o el Partido por la Libertad holandés claman por seguir los pasos de Reino Unido y mandar a tomar viento fresco a la Unión Europea, la formación morada reitera continuamente que no quiere irse de Europa, sino cambiarla;  Si los unos hacen del rechazo a musulmanes, mexicanos y esa otra gente rara su principal bandera, los podemitas dicen cosas locas como renta básica universal o cobertura sanitaria para todos.

¡Ey, pero es que todos ellos canalizan el odio contra las clases dirigentes que nos han llevado a esta situación para ganar votos! Por supuesto, porque para votar a alguno de los cerca de 2.000 imputados (y la noticia es de 2014) que llevan jodiéndote la vida desde hace años deberías hacer antes un ejercicio de mindfullness, relajarte con un disco de Enya y depositar el papelito en la urna desde la responsabilidad y el buen rollo.

¡Ey, pero es que hacen promesas irrealizables basándose en premisas completamente falsas y utópicas! Exacto. Todo lo contrario que el actual partido en el Gobierno, que no iba a recortar en pensiones, ni en Sanidad ni en Educación. Y que tampoco le iba a subir el IVA a ‘los chuches’.

 

 

 

7. (SI) Podemos o la ‘solitaria’ ciudadana

solitaria podCuando en pleno apogeo del 15-M un grupo de ‘indignados’ zarandeó y abucheó al entonces coordinador general de IU, Cayo Lara, al intentar sumarse a la paralización de un desahucio, se descubrió el telón de una pantomima que llevaba demasiado tiempo rumiándose entre bastidores. ¿Cómo es posible que el máximo representante de la izquierda política (si, lo otro que estás pensando no cuenta) generase tanto rechazo entre activistas de izquierda de la sociedad civil?

Resulta sintomático que, años después, algunas de las plataformas más sólidas que surgieron de aquellos días, como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o 15MpaRato, recriminaran públicamente a los líderes de Unidos Podemos que intentaran arrogarse el espíritu del 15M. Precisamente a un partido que desde su nacimiento se autoproclama como el heredero moral de aquel fenómeno que llenó las plazas de España en 2011.

Y no han sido las únicas que han denunciado a la formación morada por intentar apropiarse de los diferentes movimientos ciudadanos. Otras agrupaciones políticas, surgidas de estos mismos núcleos, han llegado incluso a llamar “matonismo” a las prácticas podemitas de absorción de cualquier protesta organizada desde la sociedad civil. Algo, por otra parte, que mucho antes de Podemos ya acostumbraba hacer Izquierda Unida (con el éxito electoral que todos conocemos).

Por cierto, que sobre esta cuestión ya desarrollamos un hilo en el twitter de INFAMIA que exponía cómo ha funcionado el caso concreto de Andalucía (si, aquí nos hacemos autobombo, pero es cierto que deberías seguir nuestra cuenta aunque solo sea para ejercer de hater).

 


En conclusión…

Si, en muy poco tiempo Podemos y su (antipático, ¿no?) líder Pablo Iglesias han conseguido traicionar, en la forma y parte del fondo todo el espíritu de lucha ciudadana del que se imbuyó originalmente para convertirse en una nueva versión caduca de Izquierda Unida (aunque sin el lastre de haber permitido el gobierno de los EREs y sus etcéteras en Andalucía, que eso está muy feo). En apenas tres años de vida ya suena a trasnochado y sólo le falta que la próxima campaña la dirija Georgie Dans. Sumemos las purgas de disidentes o los Ramones Espinares  (que hay más de uno) y podremos disponer de una cantidad ingente de material para atacar (desde la responsabilidad y el buen gusto, agitando una copa de pacharán) a esta formación en nuestros periódicos o páginas de Facebook.

NO, Podemos no nos va a poner una bomba debajo del coche si gobierna y no estamos de acuerdo con ellos, ni venderá a nuestras hijas a un jeque árabe ni va a convertir España en un infierno bolivariano. Tampoco va a fusilarnos en paracuellos del Jarama por tener una casa de verano en Marbella, ni son particularmente incompetentes, mentirosos o dañinos en la gestión de lo público. No más, al menos, que cualquiera de los otros partidos que conforman el espectro parlamentario.

Y por último, pero no menos importante: SI, Podemos (y especialmente sus seguidores) han insultado y vilipendiado a periodistas en alguna ocasión, y hasta se han mostrado “ofendidos” si aquellos con los que simpatizan hacen bien su trabajo y les plantean preguntas incómodas. El PROBLEMA es cuando te atreves a denunciar estas cosas desde una televisión pública que haría las delicias de Goebbles; o desde un periódico cuya credibilidad va en caída libre (especialmente desde que le echan una mano en el Gobierno para refinanciar su multimillonaria deuda y se dedica a cargarse a diestro y siniestro a su plantilla); O desde otro cuyo director ha sido condenado por publicar noticias falsas; O cuando te ofendes porque Iglesias personaliza su ataque en uno de tus redactores y haces grandes aspavientos en nombre de la libertad de prensa al día siguiente de echar a la puta calle a 224 de tus trabajadores.

Cuando, en fin, hace tiempo que perdiste la dignidad que se presupone a un periodista o medio de comunicación, y ya sólo te queda hacer chistes de gangosos y mariquitas si quieres que te lean.

 

Putos podemitas, no respetan nada ya.
bertinmariquita

 

 Y como epílogo final, el juego de las diferencias en ese cuaderno de pasatiempos para el verano en que se ha convertido El Pais:

DIFERENCIAS AMAMANTAR

 


[1] De este, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío
y redil espacioso donde encierra
cuanto las cumbres ásperas cabrío,
de los montes, esconde: copia bella
que un silbo junta y un peñasco sella.

Tienes que leer más libros y pasar de Internet de vez en cuando.

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