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Ana de Haro (Sevilla, 1985) es periodista, técnico de comunicación y escritora, y, con su primera novela La hija de Barbazul, ha ganado el VIII Premio Ciudad de Almería. Producto de una obsesión temprana con la lectura desde la niñez, la novela es una reescritura en clave realista y con enfoque feminista –que ya hay que tener ganas– de los arquetipos de los cuentos clásicos. Con toda su crueldad, pero también con su invitación a romper las reglas para poder madurar y ser mejores.

¿Defines La hija de Barbazul como feminista? 

Es una novela que nace con una intención feminista, aunque el contenido y comportamiento de los personajes pueda no serlo siempre. La reescritura puede emprenderse con el objetivo de proponer un nuevo discurso, o de evidenciar uno ya asentado que permanezca más o menos oculto. Mi intención era mostrar los arquetipos femeninos en los cuentos y cómo las lecciones de vida para ellos son muy limitadas. Los cuentos clásicos, en sus versiones escritas canónicas (Perrault, los Grimm, Andersen), presentan personajes femeninos muy pasivos. Sufren las consecuencias de los actos de otros.

Eso sucede en La hija de Barbazul, pero también hay una responsabilidad sobre los actos propios. Me gustaría pensar que la protagonista, Karen, que empieza siendo muy similar a estos personajes, vive un proceso de empoderamiento. El resto de personajes femeninos si son más típicas. O a las masculinidades, que responden a arquetipos más o menos limitados: Barbazul, el lobo, el soldadito valiente… Intento adaptar y actualizar, pero, para ser reconocibles, mantienen una serie de rasgos que pueden ser, como tú dices, un poco extremos.

Ana De Haro.
Ana de Haro2
¿Dirías que en los últimos años ha habido un regreso al cuento?

Los cuentos nunca se van del todo. Forman parte del inconsciente colectivo, los tenemos tan asumidos que los conocemos aunque no los conozcamos. De hecho, lo que llamo las versiones canónicas (las de Grimm, Andersen, Perrault, Villeneuve, Basile, etc.) tampoco son originales.

En cualquier caso, sí creo que ha habido un regreso a discursos ya conocidos. ¿Quizás porque tienen un éxito probado? Podría ser una cuestión de marketing. O a lo mejor es que vuelven a nosotros cíclicamente. En mi caso, ninguna de las reescrituras que conocía enfocadas se centraba en esos dos aspectos que quería resaltar: el rol de las mujeres y las escenas más violentas, cruentas y terroríficas de los cuentos.

¿Crees que la versión de imagen real de La bella y la bestia es más feminista que la de los 90? ¿Y más fiel al cuento original? ¿No era apología del maltrato?

A ver… En realidad, La bella y la bestia no es de los peores cuentos, ni mucho menos. En las dos primeras versiones, la de Villeneuve y la de Beaumont, la bestia no es un príncipe castigado por su mal comportamiento, sino uno bondadoso que no se deja seducir por un hada malvada. La versión de Disney es bastante fiel a los principales elementos del cuento, salvo que omite a las hermanas malvadas de Bella y convierte a la bestia en un personaje más interesante que, al menos, evoluciona. Lo que sí es cierto es que en todas las versiones la bestia retiene a Bella en el castillo, pero la versión de Disney es más extrema que los cuentos (esto no sucede casi nunca) en ese sentido.

Así que no creo que La bella y la bestia sea exactamente una apología del maltrato… Sí es un discurso que hoy en día sería completamente inaceptable… si no fuera porque se sigue escribiendo constantemente. Mira los comportamientos obsesivos, codependientes y controladores de los personajes de la saga Crepúsculo. No hablemos del fenómeno de  50 sombras de Grey (eso sí es una apología del maltrato, sobre todo psicológico). O Passengersque basa su discurso pretendidamente romántico en un tremendo abuso del protagonista. La bella y la bestia no es nada en comparación.

Pero me preguntabas si la versión nueva es más feminista que las anteriores… Creo que lo intenta. Al menos plantea un par de cuestiones que no se habían mencionado antes: ¿puede ser feliz alguien que es retenido contra su voluntad? ¿Qué pasa con las madres ausentes, un elemento clásico de los cuentos, dónde están? Se intenta hacer a Bella una heroína más independiente porque, ahem, inventa la lavadora… Pero no chirría. No es molesto. No provoca la incomodidad moral de las otras obras que te he mencionado. Bella ya era más avanzada que sus compañeras princesas Disney. No tanto como Mulán, Mérida o Moana, pero ahí estaba.

¿Disney domestica la ficción? ¿Cómo interpretas esta escalada de adaptar todo a imagen real?

Disney suaviza unos aspectos y es muy crudo a la hora de mostrar sus influencias socioculturales en otros (los estereotipos raciales son tremendos). Ya hemos visto La bella y la bestiaCenicientaLa bella durmiente (Maléfica, qué oportunidad desperdiciada; y eso que representa lo más parecido a una violación en una peli de Disney que he visto) y El libro de la selva. ¿Para qué? Creo que es lo que te comentaba antes. Son inversiones seguras. Son versiones “para los nuevos públicos infantiles”, pero son los padres criados con las películas originales los que llevan a sus hijos a verlas, son ellos los que disfrutan el proceso de la reescritura y captan las referencias.

¿Nos convierte la nostalgia en lectores irresponsables?

Bella DurmienteCreo que uno puede consumir estos discursos y disfrutarlos, pero es importante saber qué estamos viendo. En mi caso, estaba deseando ver la versión de imagen real de La bella y la bestia pero era consciente de que si no aportaba nada nuevo era innecesaria. Lo mismo con El libro de la selva. Además de ser visualmente espectacular, enfatiza lo más interesante de Kipling: Mowgli como outsider, cuyas características más humanas (en esta versión, la creatividad y el uso de artefactos; y el fuego, claro, como siempre) ponen nerviosos a los animales. Hay algo de irresponsabilidad en la nostalgia, pero no soy partidaria de eliminar el puro disfrute de la ecuación.

El camino de Disney hacia el feminismo es evidente, con la mencionada MaléficaFrozen o Brave. ¿Los cuentos cambian porque la sociedad cambia o al revés?

Creo que poco a poco construimos los cuentos que necesitamos oír, o leer. Supongo que es un proceso que se retroalimenta, pero me inclino más por la primera opción. En cuanto a Maléfica, creo que fue una oportunidad perdida porque empieza siendo original y acaba siendo convencional. Es una película interesante pero no se atreve a seguir adelante con su premisa. Aunque al final Aurora y Maléfica se unan contra la tiranía de Stefan, y el beso de amor verdadero sea fraternal, o maternal, como en Frozen. Pero podría haber sido mucho más interesante

¿El cuento puede ser político? ¿Debe?

Todo discurso es político en tanto que muestra de alguna manera el universo social en el que es creado… Lo que no es necesariamente político es la lectura que hacemos. Por ejemplo, podemos leer estos cuentos pasando por alto la imagen de sometimiento y victimización que dan de las mujeres, o podemos hacernos conscientes de ella. No se trata de que dejemos de contar los cuentos pero sí de saber lo que estamos contando, y proporcionar modelos y discursos alternativos.

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